Francisco Oneto, defensor de Luque. (Foto: Agencia NA)
En ese sentido, explicó que las funciones profesionales de Luque estaban limitadas a su especialidad médica después de la intervención quirúrgica que le realizaron al exfutbolista. “La incumbencia de Luque a partir del 3 de noviembre es la neurocirugía. No existía la más mínima posibilidad de prever este desenlace. La prueba demuestra que no hay nada. Este juicio es un error”, sostuvo.
El abogado también cuestionó la interpretación de los antecedentes clínicos del Diez y afirmó que no existían elementos médicos que permitieran anticipar un desenlace fatal.
Los argumentos médicos de la defensa
Durante su alegato, Oneto hizo especial hincapié en el estado cardíaco de Maradona y rechazó que padeciera una enfermedad crónica que hubiera permitido prever su muerte. “Es tan claro que no tenía ningún problema de corazón, al menos crónico, que se tienen que ir al año 2000 para buscar una miocardiopatía dilatada. Se congelaron en una heladera y volvieron al presente con este dato”, ironizó.
Según explicó, una historia clínica de 2007, correspondiente a una internación por consumo de cocaína, indicaba que el corazón del exfutbolista había tenido una “restitución ad integrum”, expresión médica que utilizó para señalar que había recuperado su estado normal. “Maradona muere de un evento cardíaco agudo e imprevisible. Es un prejuicio decir que era cardíaco, porque el corazón de Maradona estaba sano”, argumentó.
También señaló que no había registros de disnea, uno de los síntomas característicos de la insuficiencia cardíaca. “No había disnea, uno de los síntomas cardinales de la insuficiencia cardíaca, no estaba en la historia clínica”, afirmó.
En relación con los controles realizados durante 2020, agregó que los estudios del hígado, el corazón y los riñones no evidenciaban síntomas que permitieran anticipar el fallecimiento. “Es claro que los estudios del hígado, del corazón y el riñón no mostraban síntomas. A Luque le pidieron especialistas y llamó a tres”, indicó.
Los abogados del neurocirujano sostuvieron que el fallecimiento fue consecuencia de un episodio cardíaco imprevisible. (Foto: archivo)
La defensa apuntó contra los peritos y denunció falta de pruebas
En otro tramo de su exposición, Oneto cuestionó las conclusiones de la junta médica y sostuvo que los especialistas habrían llegado al juicio con una interpretación previa de lo ocurrido. “No se puede prever lo que no se puede ver y no se puede reprochar lo que no se puede prever. Y no se puede castigar a alguien que no pudo haber previsto ni pudo haber evitado”, expresó antes de un cuarto intermedio.
Luego insistió en que Maradona había fallecido sin agonía y volvió a rechazar la existencia de señales clínicas que permitieran anticipar su muerte. “Es claro que el corazón no estaba enfermo y su corazón estaba sano. Es claro que los miembros de la junta médica vinieron a sostener una conclusión preconcebida. Es claro que el riñón no daba síntomas”, manifestó.
También lanzó una dura crítica contra quienes impulsan la acusación. “El bloque acusador no tiene pruebas, avanzan hacia adelante como un equipo de rugby y quieren ir al frente sin prueba”, sostuvo.
"Luque es el chivo expiatorio": la otra acusación de sus abogados
El abogado Roberto Rallín, quien también representa al neurocirujano, tomó la palabra para reconstruir el vínculo personal y profesional que mantenía Luque con Maradona. “La imagen de este Leopoldo Luque que se quiso dar no está más alejada de la realidad, porque no solo no fue indiferente, fue todo lo contrario”, afirmó.
Rallín describió a su defendido como “el chivo expiatorio de este caso” y aseguró que la relación entre ambos se había construido a partir de la confianza. “Luque llega a la vida de Maradona como llega cualquier profesional a la vida de un paciente. Maradona lo quería, le tenía aprecio, porque se generó un vínculo, no porque lo haya presentado Morla como quieren imponer”, explicó.
Además, se refirió a la elección de la vivienda del Country San Andrés, donde Maradona pasó sus últimos días. “La casa la eligió Maxi Pomargo por medio de una inmobiliaria, le mostró las fotos de Maradona y Maradona la aceptó. Fue su voluntad”, señaló.