“¿Hola, abuelo? Soy tu nieta”, escuchó el hombre, quien tenía más de 90 años, del otro lado del tubo.
No tardó prácticamente nada la mujer en embaucar al jubilado y le dijo que estaba trabajando para un banco, lo cual era absolutamente falso.
Durante unos minutos estuvieron charlando. Cuando la joven logró captar la atención por completo del abuelo, dio parte al plan B: le dijo que, por una supuesta decisión del Gobierno de los Estados Unidos, había que cambiar los dólares de manera urgente.
Todo, todo, era absolutamente falso. “¿Vos tenías unos dólares, abuelo, no?”, interrogó la joven, haciendo un juego de verdad-mentira para sacar información.
Fuentes policiales confirmaron a La Voz que el hombre fue engañado por completo y brindó toda clase de precisiones, como su nombre completo y su dirección.
Momentos después, un sujeto bien vestido se presentó en la casa del matrimonio: decía ser empleado del banco y venía a retirar el efectivo como parte del “trámite”. Habría mostrado identificaciones.
El jubilado, completamente confiado de lo que estaba haciendo, entregó unos 95 mil dólares, ahorros que tenía con su esposa y que habían obtenido en una operación comercial con una propiedad, tiempo atrás.
“El hombre cayó enganchado en el engaño. Le dio todo la plata al tipo. Toda la plata que tenía en la casa. El sujeto había llegado en un auto y se marchó sin despertar sospechas”, comentó a La Voz una fuente con acceso a la causa.
Voceros oficiales confiaron que, al cabo de unos minutos, al ver que el supuesto empleado no volvía a la casa, el jubilado se dio cuenta con su esposa de que todo se había tratado de un engaño.
El hombre tomó una drástica decisión: consumió una sustancia tóxica, según añadieron los informantes consultados.
La víctima llegó a estar internada algunos días en el hospital regional de aquella ciudad. Su cuadro de salud desmejoró y murió.
Fuente: La Voz (Córdoba)