DECISIÓN. “La última gira indoor de atletismo, a comienzos del año pasado, la hice sabiendo que me iba a dedicar al skeleton. Yo ya venía hablando con Ander Mirambell, un atleta olímpico español en skeleton, que me ayudó y me guió. Después, le conté a la Federación Argentina lo que quería hacer. Uno de los motivos fue el tema económico. Como atleta nunca tuve beca y cada una de esas giras de atletismo costaban unos 200 mil pesos, bancados por mí. Para la primera tuve que vender mi auto, y cuando hice la segunda ya no tenía muchas ganas”, relata Caracassis sobre el momento en que decidió incursionar en su nueva pasión. Y cuenta que está muy motivado: “Hice atletismo diez años, pero cambiaría todos los logros que tuve por haber empezado esto a los 14”.
EDUCACIÓN FÍSICA. El atleta está en el último año del Profesorado de Educación Física que cursa en el Instituto Superior CADS de Mar del Plata y completará sus estudios antes de emigrar definitivamente: “Este año termino y me voy a vivir a Fresno (ver letra “N”). En realidad voy a hacer base ahí para entrenar y poder competir en Europa”.
FINANCIACIÓN. (ver letra “W”) “Por ahora vengo usando mis ahorros, más la ayuda de mis papás. Tengo sponsor de ropa (Authogar y Santa Ola), de plantillas (Sporthesis). Authogar también me da trabajo cuando estoy en Mar del Plata. Y la idea es trabajar cuando me mude definitivamente para acá”, explica Caracassis sobre la manera en que costea sus gastos.
GATLIN. Si de ídolos se trata, el atletismo le sirvió al atleta su máximo exponente. Se trata del estadounidense Justin Gatlin, vigente campeón mundial en 100 metros y campeón olímpico en la misma distancia en Atenas 2004, entre numerosos logros. ¿Alguien más? “Tengo un aprecio por Ander Mirambell (ver letra “D”) por lo que me ayudó”. Como Jorge, el español fue pionero para su país en el deporte: fue el primero y único en ser olímpico en esta disciplina y ya lleva tres participaciones en la máxima cita.
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Foto: Jorge Caracassis
HEMATOMAS. Además de ser un deporte muy costoso (ver letra “W”), el skeleton es un deporte del alto riesgo (ver letra “S”) en el que el físico está expuesto todo el tiempo. Para Jorge ahora es un gaje del oficio, pero el inicio fue complicado. “Empezás de a poco. La primera vez que me tiré me dijeron que no hiciera nada, que sólo me quedara quieto, y bajé bien. La segunda vez me golpeé todo. Brazos, rodillas, piernas. Hematomas por todos lados. Después te acostumbrás. Ahora tengo dos hematomas en los codos y las rodillas inflamadas”.
INDUMENTARIA. Dado que la cabeza del piloto está a sólo 3 centímetros del suelo, el casco tiene una protección especial a la altura de la barbilla, debiendo tener gafas o visera protectora. Su calzado tiene también pequeños clavos en la suela para favorecer el agarre durante la carrera y el traje puede estar acolchado para proteger en lo posible de los golpes contra las paredes del circuito. Sin embargo, la función principal es ofrecer la menor resistencia aerodinámica posible (Fuente: Marca)
JAMAICA BAJO CERO. En 1993, un año antes de que naciera Jorge, Disney estrenó la película “Jamaica bajo cero” (“Cool runnings” en su título original), un film basado en una historial real: la participación del equipo jamaiquino de bobsleigh en los Juegos Olímpicos de invierno de Calgary (ver letra “C”) 1988. Según el largometraje –que tuvo algunas licencias poéticas– el cuarteto centroamericano estaba compuesto por deportistas que venían del atletismo y que no habían podido clasificar a los Juegos Olímpicos de verano. Jorge no sólo vio varias veces la película y se sintió motivado, sino que revela un dato: “En 2011 quisieron hacer un equipo de bobsleigh en Argentina. Un italiano fue al país con esa idea, pero era muy caro. El aparato solo costaba como 20 mil dólares”.
KILÓMETROS. El skeleton puede viajar a 140 km/h (ver letra “S”). La velocidad es una constante y uno de los atractivos principales de los deportes de nieve y hielo. Por ejemplo, la mayor velocidad alcanzada en un deporte invernal pertenece al esquí alpino, en la modalidad kilómetro lanzado. En 2002, el francés Philippe Gotischel descendió a 250,79 km/h, cinco veces más rápido de lo que suele alcanzar un esquiador convencional.
LAKE PLACID. Una vez que pase la North American Cup (ver letra “P”), el marplatense tiene como objetivo seguir sumando horas de vuelo a bordo del sled. “Estoy esperando una invitación a un campamento para ir a Lake Placid (una villa del condado de Essex, en New York), lo que me permitiría ir para Fresno y estar con Noelina (ver letra “N”)”, detalla.
MAR DEL PLATA. “El año pasado llegué al Nacional de atletismo que se hizo en Rosario sabiendo que iba a ser la última vez que vería a varios atletas. Se los dije, aunque sin mucho detalle. Ese fue mi último torneo. Corrí una vez más en Mardel como despedida de la pista y para sentir una vez más la sensación de correr. Y me retiré, ya no corro más, no compito más (ver letra "D"). Igual, a la pista sigo yendo porque me entreno como si fuera un corredor de 60 metros”, contó Jorge sobre su adiós al atletismo en su ciudad natal.
NOELINA. La compañera de vida de Jorge es Noelina Madarieta, una joven con presente y mucho futuro en el atletismo argentino. La marplatense de 22 años vive desde hace casi un año y medio en California porque está becada por la Universidad de Fresno para entrenar y estudiar Nutrición, carrera que comenzó en su ciudad natal. Tercera en el ranking argentino permanente de salto con garrocha con 4,25 metros, está a 18 centímetros del récord nacional de mayores y es la dueña de los récords argentinos Sub 23, juveniles y menores porque cuando logró su mejor marca tenía apenas 16 años.
OLÍMPICO. Pese a que suena extraño creerlo (ver letra “U”), Argentina tuvo representantes olímpicos de invierno en las tres disciplinas de descenso en esquí: bobsleigh, skeleton y luge. En bobsleigh hubo 19 entre 1928 y 1964: Héctor Tomasi, Fernando Rodríguez, Roberto Bordeu, Hernán Agote, Carlos Tomasi, Carlos Sareisian, Marcelo De Ridder, Justo Del Carril, Salvador Correa, Arturo Gramajo, Ricardo González, Mariano De María, Rafael Iglesias, John Nash, Eduardo Hope, Jorge Del Carril, Héctor Milberg, Horacio Iglesias y Horacio Gramajo. El mejor resultado se obtuvo en Sankt Moritz 1928, cuando los dos equipos argentinos finalizaron 4º y 5º entre 23 formaciones y quedaron a un paso del podio. En luge hubo cuatro olímpicos en seis ediciones: Rubén González, Marcelo González, Matías Stinnes, Michelle Despain y Verónica Ravenna (23ª en Pyeongchang 2018 y mejor ubicación argentina histórica en este deporte). Y en skeleton hubo un solo compatriota: Germán Glessner, 26º en Salt Lake City 2002.
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PRESENTACIÓN. Pero primero lo primero y para poder volar, antes hay que correr. Esta nota está viendo la luz 24 horas antes de que Caracassis tenga su debut oficial como piloto de skeleton. Será el 10 y 11 en la North American Cup de Canadá y representando a Argentina. “Como es el primer torneo, la idea es terminar las dos carreras tratando de mejorar los tiempos. No tengo marcas en mente porque la realidad es que como le voy encontrando la vuelta a las curvas, mejoro todo el tiempo”, comparte.
QUERER. “Jamaica bajo cero” (ver letra “J”) no es la única peli deportiva que motivó a Jorge. “Eddie The Eagle” (“Eddie, el águila”) se estrenó en 2016 y cuenta la historia verídica de Eddie Edwards, el saltador de esquí más famoso de Gran Bretaña, un niño que estaba obsesionado con convertirse en deportista olímpico. “La vi en el cine cuando salió. Desde el día que empecé a entrenar atletismo que quiero ir a unos Juegos Olímpicos”, cuenta Jorge. Otro guiño más para él: al igual que en "Jamaica bajo cero", Eddie cumplió su sueño de ser olímpico en Calgary 1988 (ver letra "C").
REGLAMENTO. El objetivo del skeleton es recorrer el circuito en el menor tiempo posible. El trineo mide entre 80 y 120 centímetros y pesa como máximo 43 kilos para los hombres y 35 para las mujeres. El peso combinado del piloto y del trineo no puede superar los 115 y 92 kilos, respectivamente. Consta de una estructura tubular, que es la que le da forma, y una plataforma, sobre la que se tiende el piloto. Es de acero y no tiene ningún tipo de mecanismo de dirección, salvo unas manillas que ayudan al piloto a mantenerse sobre la tabla y a dirigir el trineo en la salida (Fuente: Marca).
SKELETON. Es un deporte olímpico de invierno que junto al bobsleigh y al luge representan distintas modalidades de descenso en trineo. A diferencia de estos dos últimos, en el skeleton el piloto del trineo (llamado “sled”) va tendido boca abajo. Las velocidades alcanzadas superan ampliamente los 100 km/h y pueden llegar a 140. Se compite de manera individual.
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Foto: Jorge Caracassis
TÉCNICA. El piloto sólo puede dirigir el trineo con el movimiento de sus piernas y balanceando su cuerpo para ayudar a la inercia con su propio peso. La fase de salida es muy importante y representa un 30 por ciento del éxito: el piloto se coloca de pie junto al trineo, y corre a su lado durante unos 50 metros –mientras el trineo se desliza por una guía previamente marcada en el hielo– hasta que se tiende sobre el mismo e inicia el descenso con postura aerodinámica (Fuente: Marca).
ÚNICO. Jorge es el único piloto argentino de skeleton. La Asociación Argentina de Bobsleigh, Skeleton y Luge –máxima entidad nacional en deportes de descenso en trineo– no tiene sitio web oficial, administra una fan page en Facebook con 629 seguidores y una en Twitter (@BobsleighAr) con 147 followers. Quien tiene página propia son los Pampa Rockets, el equipo argentino de bobsleigh (bobsleigh-argentina.org).
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Foto: Jorge Caracassis
VIDEOJUEGOS. La realidad es que Jorge practica deportes de invierno desde muy chico. “Jugaba con mis primos a juegos de la PlayStation y estaban el bobsleigh, el skeleton. ‘Uh, me gustaría hacerlo alguna vez’, pensaba en ese momento”, rememora el atleta sobre su primer contacto con este tipo de disciplinas.
¡¿WHAT?!. El skeleton no es un deporte popular entre otras cosas porque es carísimo. Considerando todos los gastos, Caracassis cuenta que una temporada completa le costaría 25 mil dólares. “El sled nuevo vale 7.000 libras (unos 7.800 euros). Yo tengo uno usado, pero es uno de los mejores. Es como una Ferrari de calle. Lo compré hace dos meses y para eso tuve que volver a vender el auto que me había podido comprar después de vender el primero”.
YEAH. Jorge habla con tanta determinación que parecería que las distancias entre su presente y su sueño se acortan. ¿Qué tan difícil sería llegar a unos Juegos Olímpicos? “Es difícil como todos los deportes. Necesitás sumar en varias carreras, hacer un camino largo. Pero mi idea es esa. Es mi sueño ir a los Juegos Olímpicos. Y las chances dependerán de la experiencia y los resultados que vaya teniendo”, se ilusiona.