Más allá de esta caída, Salvia pone en duda que la tendencia se vaya a profundizar. "Los segmentos más profundamente pobres están muy lejos de salir. Buena parte de sus ingresos dependen del consumo interno, viven de changas, de empleos eventuales y de planes sociales. Todavía el mercado de consumo interno está muy aplacado y no hay mayor demanda de empleo. Quienes crecen son los sectores intermedios", dijo.
Salvia considera que si no se ataca el problema de la pobreza estructural, con políticas que justamente generen oferta de empleo para el segmento más bajo, se correrá el riesgo de no poder bajar nunca del 25 o 24%, que son las cifras que manejaba el kirchnerismo en 2011 y 2012, un "buen" momento social. "Se tiene que generar empleo para la pequeña y mediana empresa y también actividad de la economía popular", aseguró el experto.