El 2023 concluyó con 29.437 inmigrantes alcanzando las costas británicas, lo que representa un declive del 36% en comparación con el récord de 45.774 llegadas en 2022.
El primer ministro está bajo presión para abordar la cuestión de la inmigración, lo que lo impulsó a buscar la reactivación de la cuestionada medida de deportar a migrantes sin papeles en avión a la Ruanda, en busca de un efecto disuasivo.
Inicialmente propuesto por Boris Johnson en 2022, el Plan Ruanda ha enfrentado numerosos obstáculos legales, incluida una suspensión por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y preocupaciones sobre la seguridad del país africano para los solicitantes de asilo.
El proyecto fue aprobado en la Cámara de los Comunes y resta el visto bueno en la Cámara de los Lores donde está siendo resistido, lo que podría posponer la implementación de la iniciativa.
Hasta el momento, ningún solicitante de asilo que haya llegado al Reino Unido por medios no autorizados ha sido expulsado a Ruanda bajo la política conservadora.
El informe provocó críticas por parte de la oposición laborista, al calificar el gasto como un "escándalo nacional".
No obstante, el Ministerio del Interior defendió la medida, argumentando que "No hacer nada conlleva costos importantes", afirmó un portavoz de la cartera, según consignó la BBC.