Salud

Artrosis en las manos: cómo reconocer los síntomas y qué hacer para aliviar el dolor

El doctor Alberto Sanagustín explica cómo reconocer los síntomas de la artrosis en las manos, aliviar el dolor y qué tratamientos no demuestran eficacia.

La artrosis en las manos puede provocar dolor

La artrosis en las manos puede provocar dolor, rigidez y nódulos en los dedos que dificultan los movimientos cotidianos.

La artrosis en las manos es una enfermedad frecuente que suele manifestarse a través de la rigidez matutina y la aparición de bultos duros en los dedos. Aunque existe la creencia de que se trata de un simple desgaste comparable al de la suela de un zapato, el doctor Alberto Sanagustín, especialista en Medicina Familiar, explica que es una enfermedad biológica activa que compromete toda la articulación.

Esta patología afecta el cartílago, los huesos y los ligamentos, presenta fases de inflamación local y tiene una fuerte influencia genética o hereditaria. Es habitual en personas mayores de 70 años y, en ese grupo etario, presenta síntomas de dolor y molestias en una de cada cuatro mujeres y uno de cada ocho hombres.

Los bultos característicos reciben el nombre de nódulos óseos u osteofitos. Se denominan nódulos de Heberden cuando aparecen en la articulación más próxima a la uña y nódulos de Bouchard cuando se localizan en la articulación media del dedo.

Sanagustín subraya un principio fundamental: no existe actualmente ningún tratamiento, crema ni suplemento capaz de disolver o eliminar los nódulos una vez formados. Por eso, el objetivo terapéutico no consiste en hacer desaparecer los bultos, sino en reducir el dolor y conservar la funcionalidad de las manos para las actividades cotidianas.

Artrosis en las manos: cómo diferenciarla de la artritis reumatoide

Antes de comenzar con medidas para aliviar las molestias en el hogar, el especialista explica que es necesario distinguir la artrosis común de otras afecciones que requieren mayor atención, como la artritis reumatoide. Para orientar esa evaluación, propone observar tres aspectos fundamentales.

La localización de los síntomas. La artrosis habitual se concentra en las puntas de los dedos, las articulaciones intermedias y la base del pulgar, una alteración conocida como rizartrosis. En cambio, si el dolor o la hinchazón aparecen en ambas muñecas o en los nudillos que sobresalen al cerrar el puño, se debe sospechar de una artritis inflamatoria.

La consistencia al tacto. Los nódulos artrósicos suelen ser duros y firmes, semejantes a una pequeña piedra fijada al esqueleto. Por el contrario, una articulación blanda, esponjosa, caliente y visiblemente hinchada puede indicar acumulación de líquido o inflamación de la membrana articular, lo que aumenta la sospecha de artritis.

La duración de la rigidez matutina. En la artrosis, es típico despertarse con rigidez articular que se resuelve en menos de 30 minutos con el movimiento progresivo. Si las manos tardan una hora o más en responder y cuesta cerrar el puño durante gran parte de la mañana, el origen suele ser inflamatorio.

Artrosis en los dedos: cuándo consultar al médico por los síntomas

Según explica Sanagustín, si se observan signos de artritis con una evolución continua inferior a un año o existen antecedentes familiares directos de artritis reumatoide, las guías clínicas aconsejan solicitar una evaluación reumatológica durante las primeras seis semanas.

Además, ante la aparición repentina de una articulación roja, muy caliente e hinchada, acompañada de fiebre, se debe acudir de inmediato a una guardia. Es necesario descartar una infección articular o un ataque agudo por microcristales, como ocurre en la gota.

Artrosis de manos: cómo aliviar el dolor con agua tibia

El uso de calor es una de las medidas que pueden ayudar a aliviar el dolor de la artrosis. Sanagustín señala que una revisión científica con más de 600 pacientes respalda su utilidad para reducir las molestias a corto plazo.

El procedimiento consiste en sumergir las manos en un recipiente con agua tibia o caliente durante 10 a 15 minutos, siempre a una temperatura agradable y que no provoque quemaduras.

Las personas con diabetes o disminución de la sensibilidad táctil deben comprobar la temperatura con un termómetro o con el codo antes de introducir las manos.

Sin embargo, el especialista advierte que el calor debe reservarse para el dolor sordo y la rigidez habitual. Si una articulación está enrojecida, caliente o atraviesa un brote agudo, la aplicación directa de calor puede incrementar la inflamación. En esas circunstancias, indica recurrir al reposo y evaluar la situación según los síntomas.

Ejercicios para la artrosis en las manos: tres movimientos para mejorar la movilidad

Después de la sesión de calor, cuando los tejidos presentan mayor elasticidad, se puede realizar una rutina sencilla de ejercicios de movilidad. Según Sanagustín, una sesión de aproximadamente 10 minutos es suficiente.

El especialista recomienda tres movimientos:

1. Abrir y cerrar el puño. Abrir completamente la mano y cerrarla formando un puño relajado, sin apretar con fuerza. Realizar 10 repeticiones.

2. Formar una «O» con los dedos. Contactar la yema del pulgar con la yema de cada uno de los demás dedos, de manera individual, para formar un círculo. Repetir cinco veces con cada dedo.

3. Levantar los dedos sobre una mesa. Apoyar la palma de la mano extendida sobre una mesa y levantar los dedos hacia arriba, uno por uno. Realizar cinco repeticiones con cada dedo.

Si después de los ejercicios aumenta el dolor o la inflamación, Sanagustín recomienda disminuir la intensidad y consultar con el médico.

El especialista también señala que las revisiones sistemáticas de Cochrane muestran que estos ejercicios aportan un beneficio modesto, pero real: una reducción de medio punto sobre 10 en el dolor y de menos de un punto en la rigidez matutina. Sin embargo, el efecto desaparece si se suspende la práctica.

Por ese motivo, deben incorporarse como un hábito diario de mantenimiento para contribuir a preservar la capacidad funcional de las manos.

Artrosis de manos: qué medicamentos y férulas pueden aliviar el dolor

Cuando el calor y los ejercicios no alcanzan para controlar los síntomas, existen otras herramientas terapéuticas respaldadas por la evidencia que describe Sanagustín.

Antiinflamatorios en gel para la artrosis de manos

Los antiinflamatorios tópicos, como el diclofenaco o el ibuprofeno en gel, se aplican directamente sobre la articulación afectada. El especialista explica que las guías médicas internacionales, tanto europeas como estadounidenses, los consideran una opción de primera línea para tratar la artrosis de manos.

Estos medicamentos actúan localmente y casi no penetran en el torrente sanguíneo en comparación con las presentaciones orales. Por eso, pueden reducir el riesgo de efectos adversos gastrointestinales, renales y sobre la presión arterial frente a los antiinflamatorios tomados por boca.

No deben aplicarse sobre piel irritada o lesionada. Además, quienes reciben anticoagulantes o tienen una enfermedad renal relevante deben consultar previamente con el médico.

Férulas para la rizartrosis: cuándo pueden ayudar

Las férulas y los inmovilizadores tienen una recomendación condicional y están indicados principalmente para la rizartrosis, que afecta la base del pulgar y puede provocar molestias al girar una llave o abrir recipientes.

Según los estudios mencionados por Sanagustín, estos dispositivos proporcionan un alivio moderado: alrededor de 1,5 puntos sobre 10 en el dolor después de un año de uso nocturno. Además, no aportan mayores ventajas cuando ya se realiza una rutina adecuada de ejercicios.

El especialista desaconseja comprar inmovilizadores por internet sin orientación profesional. Un diseño incorrecto o un tiempo de uso excesivo puede atrofiar la musculatura del pulgar. Por eso, la indicación y el ajuste deben ser orientados por un médico, fisioterapeuta o terapeuta ocupacional.

Glucosamina, colágeno y cúrcuma para la artrosis: qué dice la evidencia científica

La artrosis de manos también genera interés por los suplementos y las cremas que prometen aliviar el dolor o recuperar las articulaciones. Sin embargo, Sanagustín advierte que varias de estas opciones no cuentan con evidencia científica suficiente para demostrar beneficios sólidos.

Entre ellas, destaca las siguientes:

  • Glucosamina y sulfato de condroitina: los ensayos clínicos muestran una reducción marginal del dolor, de apenas 0,9 puntos sobre 10 frente al placebo. Según el especialista, las guías clínicas desaconsejan su adquisición por la falta de eficacia comprobada.

  • Colágeno: la mayoría de los estudios se realizaron en personas con artrosis de rodilla y presentan limitaciones metodológicas. Además, algunos recibieron financiación directa de la industria comercializadora. No existe respaldo científico riguroso que demuestre que el colágeno repare las articulaciones de las manos.

  • Cúrcuma: los resultados de los estudios son discordantes y no permiten establecer un beneficio clínico sólido para la artrosis de manos.

  • Omega-3: las guías especializadas desaconsejan los suplementos de ácidos grasos omega-3 para esta afección por la ausencia de beneficios clínicos demostrados.

  • Cremas con corticoides sobre los nódulos: los ensayos comparativos rigurosos frente a cremas neutras sin medicamento demostraron que sus efectos no superan al placebo.

El objetivo de estas advertencias es evitar falsas expectativas y gastos económicos innecesarios en productos que prometen resultados que no fueron demostrados.

No existe ningún suplemento, pastilla o preparado en polvo capaz de regenerar el cartílago articular de las manos o disolver los crecimientos óseos preexistentes, según el planteo del especialista. El tratamiento se orienta a controlar los síntomas y preservar la funcionalidad, no a eliminar los nódulos ya formados.

Artrosis en las manos: qué hacer para aliviar los síntomas

Para comenzar a gestionar los síntomas, Sanagustín propone dos acciones concretas.

La primera consiste en realizar una sesión de inmersión de las manos en agua tibia durante 10 a 15 minutos y, a continuación, completar los tres ejercicios suaves de movilidad, siempre que no haya signos de inflamación aguda.

La segunda es registrar por escrito dos datos: qué articulaciones presentan dolor y cuánto tiempo dura la rigidez matutina. Esta información permite describir mejor los síntomas durante una consulta médica.

Si la rigidez persiste durante más de una hora y se combina con hinchazón blanda en los nudillos o las muñecas, el especialista recomienda solicitar una evaluación médica oportuna para investigar una posible artritis inflamatoria.

La artrosis de manos es una enfermedad articular que puede afectar las actividades cotidianas. Aunque los nódulos formados no pueden eliminarse con cremas o suplementos, el calor aplicado correctamente, los ejercicios de movilidad y los tratamientos indicados según cada caso pueden ayudar a aliviar el dolor y conservar la funcionalidad de las manos.

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