Salud

Juanetes en los pies: qué ejercicios recomienda un podólogo para evitar la operación y aliviar el dolor

El juanete es una deformidad del pie que puede provocar dolor y avanzar con el tiempo. El podólogo Manuel Vidal explica cuáles son sus causas y qué ejercicios pueden ayudar a aliviar las molestias y mejorar su movilidad.

El juanete es una deformidad del pie que puede provocar dolor y avanzar con el tiempo.

El juanete es una deformidad del pie que puede provocar dolor y avanzar con el tiempo.

El juanete o hallux valgus suele considerarse una deformidad del pie cuya única solución definitiva es la cirugía. Sin embargo, el podólogo especializado en biomecánica Manuel Vidal explica que existen alternativas conservadoras respaldadas por evidencia científica que pueden ayudar a frenar su avance y mitigar el dolor de forma significativa.

A través de un análisis del funcionamiento del pie, el especialista explica qué ocurre detrás de esta deformidad y cuáles son los factores que pueden favorecer su progresión. Además, propone un protocolo basado en ejercicios específicos, pautas de calzado y el uso estratégico de soportes plantares.

Qué es el juanete y cómo se evalúa su gravedad

Anatómicamente, el juanete no constituye un crecimiento óseo adicional, sino la protrusión de la cabeza del primer metatarsiano, el hueso ubicado inmediatamente detrás del dedo gordo.

Esta prominencia se hace visible debido a que el primer dedo se desvía hacia el interior, en dirección a los dedos contiguos, desplazando la articulación hacia afuera.

Para determinar la magnitud de la deformidad, los especialistas emplean la Escala de Manchester, que clasifica el juanete en cuatro estadios según el ángulo de desviación:

  • Grado 1: sin deformidad aparente.

  • Grado 2: deformidad leve, donde el dedo comienza a inclinarse sutilmente.

  • Grado 3: deformidad moderada, caracterizada por un dedo notablemente torcido y un bulto visible.

  • Grado 4: deformidad severa, en la que el primer dedo compromete la articulación e incluso llega a montarse sobre el segundo dedo.

Vidal recalca un principio clínico fundamental: el grado de desviación anatómica no se correlaciona de manera directa con la intensidad del dolor. Existen pacientes con desviaciones moderadas o avanzadas que no experimentan dolor, mientras que personas con grados leves pueden padecer molestias incapacitantes que les impiden calzarse.

Cuáles son las verdaderas causas del juanete

Contrario a la creencia de que el juanete surge exclusivamente por herencia genética o por el uso de zapatos angostos, el especialista señala que la causa primaria reside en la biomecánica del pie.

El colapso del arco y la inestabilidad metatarsal. En personas con pies planos, el arco plantar tiende a aplanarse hacia adentro. Este hundimiento genera inestabilidad en el primer metatarsiano, que pierde su punto fijo de apoyo y comienza a oscilar verticalmente y a abrirse hacia el exterior del pie.

La desalineación del tendón extensor. A raíz de la inestabilidad del metatarsiano, el tendón encargado de elevar el dedo gordo se desalinea de su eje natural. Esto acentúa la tracción del dedo contra los demás y consolida la deformidad de forma progresiva a lo largo de los años.

El calzado como factor acelerador. Si bien un calzado de puntera estrecha comprime los dedos y empuja el dedo gordo hacia adentro, este actúa principalmente como un catalizador y no como el origen primario de la patología. Sin una alteración mecánica de base, el zapato por sí solo difícilmente generaría el juanete.

Qué tener en cuenta antes de realizar ejercicios para el juanete

Antes de iniciar cualquier terapia de movimiento, el especialista subraya algunas condiciones relacionadas con la seguridad y los resultados esperables.

Umbral de dolor. Los ejercicios deben realizarse sin provocar dolor agudo. Únicamente se admite una molestia leve que no supere una intensidad de 3 o 4 sobre una escala de 10, tanto durante la ejecución como en las 24 horas posteriores.

Si el dolor supera ese umbral, debe reducirse el rango de movimiento o suspenderse la actividad para consultar con un podólogo.

Objetivos alcanzables. El tratamiento busca dos metas concretas: la reducción significativa del dolor en la vida cotidiana y una corrección angular real de entre 5 y 12 grados, alcanzable mediante una práctica constante y sostenida en el tiempo.

Cuáles son los ejercicios para el juanete

1. Movilización pasiva del primer dedo

Técnica: con una mano se debe sujetar y fijar firmemente el primer metatarsiano. Con la otra mano, se toma el dedo gordo y se lo moviliza hacia arriba y hacia abajo para otorgar rango completo a la articulación. Se debe cuidar que únicamente se mueva el dedo y no el resto del pie.

Tiempo y dosificación: se debe sostener la posición durante 3 segundos en el punto superior y 3 segundos en el punto inferior, siempre sin forzar ni llegar al dolor.

Beneficio terapéutico: resulta clave debido a que muchos pacientes desarrollan artrosis en esta articulación. Según explica Vidal, la artrosis empeora con la inmovilidad, por lo que el movimiento pasivo sin carga constituye el mejor estímulo para preservarla.

2. Elevación de talones con resistencia elástica

Técnica: se coloca una goma para el pelo alrededor de ambos dedos gordos. Posteriormente, se separan los pies hasta que la goma quede tensionada, obligando a los dedos a alinearse rectos respecto a su articulación. De manera alternativa, puede recurrirse a un separador a medida o a un objeto intermedio si la goma no resulta suficiente.

Con la goma colocada, se realizan elevaciones de gemelos, colocándose de puntillas y descendiendo de manera lenta y controlada.

Beneficio terapéutico: la fase excéntrica lenta fortalece el tríceps sural, compuesto por los gemelos y el sóleo, y la fascia plantar, tejido determinante para la estabilidad del arco. Además, exige una movilidad articular activa.

3. Disociación de los dedos

Técnica: consiste en separar voluntariamente el movimiento del dedo gordo del resto de los dedos.

En primer lugar, se presiona el dedo gordo contra el suelo mientras se elevan y separan los dedos pequeños. Luego, se invierte la acción: se presionan los dedos pequeños contra el suelo mientras se eleva el dedo gordo.

Beneficio terapéutico: aunque representa un reto neuromuscular debido a la falta de costumbre del cerebro para disociar estos movimientos, este ejercicio activa y coordina los pequeños músculos intrínsecos interdigitales, que suelen encontrarse debilitados en personas con juanetes.

Un ejercicio complementario para el juanete: la sentadilla búlgara

Como complemento, se propone realizar la sentadilla búlgara.

Técnica: apoyando el empeine de un pie sobre una silla o banco posterior, se realiza una flexión de pierna, subiendo y bajando de manera controlada. Se debe presionar activamente los dedos del pie de apoyo contra el suelo con el objetivo de activar la musculatura del pie y crear un arco estable.

Beneficio terapéutico: trabaja de forma integral la fuerza del miembro inferior, integrando la musculatura del pie con la activación del glúteo.

¿Sirven las plantillas para el juanete?

El especialista destaca que las plantillas personalizadas son un recurso muy valioso, especialmente para el manejo del dolor.

Su función consiste en mejorar el rango de movimiento del dedo, reducir la presión directa sobre la articulación afectada y redistribuir las cargas.

Por ejemplo, ante molestias en el segundo o tercer metatarsiano, permiten crear zonas de descarga para evitar el impacto directo.

No obstante, Vidal aclara que las plantillas son un tratamiento de apoyo y alivio sintomático, pero no representan una corrección definitiva de la deformidad. Por este motivo, siempre se aconseja una valoración podológica personalizada.

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