- Edema: acumulación de líquido que sale de los vasos sanguíneos hacia los tejidos adyacentes del pie, tobillo o pierna.
- Inflamación: respuesta defensiva ante una agresión, traumatismo o patología reumatológica, como artritis reumatoide, artrosis o ataques de gota, además de algunas infecciones, que suelen estar acompañadas de fiebre. Involucra la presencia de líquido junto a células del sistema inmunitario, como los glóbulos blancos.
- Linfedema: acumulación originada por la obstrucción o alteración del drenaje en los vasos linfáticos. A diferencia de la mayoría de los edemas vasculares, el linfedema es fóvea negativo, es decir, no deja una marca ni un hoyuelo al presionar y suele mantenerse constante a lo largo del día.
- Mixedema: infiltración de líquido y sustancia mucosa en la región anterior de la tibia, vinculada a ciertas alteraciones de la glándula tiroides, como el hipotiroidismo. Al igual que el linfedema, presenta un comportamiento fóvea negativo a la presión.
Cuándo la hinchazón en las piernas requiere atención médica
De acuerdo con Sanagustín, existen escenarios clínicos en los que la atención médica no debe postergarse:
- Cuadros agudos: inflamación repentina después de traumatismos, contusiones, torceduras, esguinces o complicaciones quirúrgicas recientes con sospecha de infección.
- Trombosis venosa profunda (TVP): hinchazón unilateral concentrada en una sola pierna o pantorrilla, acompañada de aumento del diámetro y enrojecimiento debido a la formación de un coágulo en una vena profunda. Representa una urgencia por el riesgo de desprendimiento del trombo hacia los pulmones y la consecuente aparición de un tromboembolismo pulmonar.
- Rotura del quiste de Baker: cuadro ubicado en el hueco poplíteo, en la parte posterior de la rodilla, que puede simular los síntomas de una TVP y requiere una diferenciación oportuna.
- Infecciones sobreañadidas: lesiones o heridas que presentan inflamación, dolor y enrojecimiento de rápida progresión, particularmente en personas con diabetes o inmunodeficiencias.
Por qué se hinchan los pies, tobillos y piernas
El médico también señala que algunas situaciones relacionadas con el estilo de vida y los factores ambientales pueden favorecer la aparición de hinchazón:
- Sobrecarga física y permanencia de pie: permanecer mucho tiempo de pie o con escasa movilidad, algo común en personal de seguridad, trabajadores de la salud o deportistas, puede provocar hinchazón, pesadez, dolor y calambres al finalizar la jornada.
- Sobrepeso y sedentarismo: el exceso de peso junto con la inactividad física puede comprometer un adecuado retorno venoso.
- Clima cálido y húmedo: las altas temperaturas favorecen la vasodilatación venosa y pueden acentuar la retención de líquido en las extremidades inferiores.
Qué medicamentos pueden causar hinchazón en las piernas
Sanagustín también incluye entre las posibles causas a determinados medicamentos, que pueden tener como efecto secundario la aparición de edemas:
- Antihipertensivos: antagonistas de los canales del calcio, como amlodipino, nifedipino o manidipino.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): fármacos como ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco.
- Otros agentes: corticosteroides en tratamientos prolongados, antidepresivos, estrógenos, testosterona y esteroides anabolizantes.
Qué enfermedades pueden provocar hinchazón en pies y piernas
Entre las causas orgánicas y sistémicas mencionadas por el médico se encuentran:
- Patología vascular y linfática: insuficiencia venosa crónica, que puede manifestarse con várices, arañas vasculares o úlceras; tromboflebitis superficial, que puede presentarse como un cordón venoso duro y doloroso al tacto; y obstrucciones linfáticas derivadas de cirugías de extirpación ganglionar, tumores o infecciones parasitarias como la filariasis.
- Compromiso cardíaco: la insuficiencia cardíaca reduce la capacidad de bombeo del corazón, dificulta el retorno venoso y favorece la acumulación de líquido en las zonas más declives, como pies y tobillos.
- Compromiso renal y hepático: la pérdida de proteínas en la orina, como ocurre en el síndrome nefrótico, o la disminución en la síntesis de albúmina por cirrosis hepática reducen la presión oncótica del plasma y provocan la salida de agua hacia los tejidos, lo que puede generar edema y ascitis.
- Gestación: la hinchazón leve es habitual durante el embarazo. Sin embargo, un incremento marcado durante el segundo o tercer trimestre exige descartar preeclampsia, una complicación grave caracterizada por hipertensión arterial y proteinuria.
Cómo tratar la hinchazón en pies, tobillos y piernas
El abordaje adecuado dependerá de la causa diagnosticada por un profesional de la salud. Entre las medidas mencionadas por Sanagustín se encuentran:
- Para sobrecarga y cansancio: reposo con las extremidades elevadas, masajes suaves en sentido ascendente y baños de pies con agua tibia o fresca, verificando previamente la ausencia de contraindicaciones.
- Para linfedema: realización periódica de drenaje linfático manual por personal capacitado.
- Modificaciones en el estilo de vida: control del peso corporal, adopción de una dieta equilibrada, realización de ejercicio físico adaptado e implementación de pausas o ajustes en el puesto de trabajo.
- Manejo farmacológico: reevaluación de los medicamentos causantes por parte del médico tratante y empleo de diuréticos en casos específicos para favorecer la eliminación de líquidos.
- Tratamientos dirigidos: inmovilización traumatológica, uso de antibióticos ante procesos infecciosos o administración de anticoagulantes frente a una trombosis venosa profunda.