Los bombones Marroc, que se venden en kioscos y supermercados, también se pueden preparar en casa con chocolate con leche, chocolate blanco y mantequilla de maní. Son ideales para disfrutar después de las comidas, acompañar una merienda o regalar.
Los clásicos que se venden en kioscos y supermercados se pueden preparar en casa con chocolate con leche, chocolate blanco y mantequilla de maní.

Los clásicos que se venden en kioscos y supermercados se pueden preparar en casa con chocolate con leche, chocolate blanco y mantequilla de maní.
Los bombones Marroc, que se venden en kioscos y supermercados, también se pueden preparar en casa con chocolate con leche, chocolate blanco y mantequilla de maní. Son ideales para disfrutar después de las comidas, acompañar una merienda o regalar.
400 g de chocolate con leche
200 g de chocolate blanco
300 g de mantequilla de maní
(La receta corresponde al canal de cocina en YouTube "Cuk-it")
1. Preparar el molde y fundir el chocolate
Preparar el molde: elegir un molde cuadrado o rectangular, de aproximadamente 23 × 23 cm, y cubrir la base con papel manteca para facilitar el desmoldado.
Derretir el chocolate: colocar 200 g de chocolate con leche en un recipiente resistente al calor y fundirlo a baño maría. Para hacerlo, calentar agua en una olla hasta que hierva, retirar del fuego y apoyar el recipiente encima, sin que toque el agua. El vapor permitirá que el chocolate se derrita.
Mezclar hasta integrar: cuando el chocolate comience a fundirse, revolver hasta que se derrita por completo. Retirar el recipiente y secar bien su exterior para evitar que entre agua en contacto con el chocolate.
También se puede utilizar el microondas: calentar el chocolate en tandas de 10 a 20 segundos a temperatura máxima y mezclar después de cada una, hasta que esté completamente fundido.
2. Preparar la primera capa de chocolate con leche
Incorporar la mantequilla de maní: agregar 75 g al chocolate fundido y mezclar hasta integrar ambos ingredientes.
Distribuir la preparación: verter la mezcla en el molde y extenderla con una espátula para formar una capa pareja.
Eliminar las burbujas: dar unos golpes suaves al molde sobre la mesada para quitar el aire que pueda haber quedado en el interior.
Dejar solidificar: esperar a que el chocolate se endurezca a temperatura ambiente antes de continuar con la siguiente capa.
Es preferible evitar la heladera durante esta etapa, ya que el chocolate puede endurecerse demasiado y resultar más difícil de cortar sin que se quiebre.
3. Agregar la capa de chocolate blanco
Fundir el chocolate blanco: colocarlo en un recipiente y derretirlo a baño maría.
Sumar la mantequilla de maní: incorporar 150 g y mezclar hasta obtener una preparación homogénea.
Formar la segunda capa: verter la mezcla sobre la primera capa de chocolate con leche, que debe estar completamente sólida.
Emparejar y dejar solidificar: distribuir la preparación con una espátula, dar unos golpes suaves al molde y dejar reposar a temperatura ambiente hasta que se endurezca.
4. Completar la última capa de chocolate
Derretir el chocolate: fundir los 200 g restantes de chocolate con leche a baño maría.
Agregar la mantequilla de maní: incorporar los 75 g restantes y mezclar hasta integrar.
Cubrir la preparación: verter la mezcla sobre la capa de chocolate blanco y extenderla de manera uniforme.
Dejar solidificar: dar unos golpes suaves al molde para emparejar la superficie y esperar a que la última capa se endurezca por completo a temperatura ambiente.
5. Desmoldar y cortar los bombones
Retirar del molde: una vez que las tres capas estén firmes, desmoldar la preparación y quitar el papel manteca.
Cortar en barras: dividir la placa de chocolate en tiras de aproximadamente 3 cm de ancho. Se puede utilizar una tira de papel como guía para mantener una medida uniforme.
Formar los bombones: cortar las barras en cuadrados de 3 × 3 cm para obtener las porciones individuales.
Una vez cortados, se pueden disfrutar en el momento o guardar en una bolsa plástica bien cerrada o en un recipiente hermético.
Si la temperatura ambiente es fresca, pueden conservarse fuera de la heladera. En días de mucho calor, conviene refrigerarlos para evitar que el chocolate se ablande.