Salud

Menopausia: los 5 síntomas menos conocidos que advierte una ginecóloga

La ginecóloga obstetra Cynthia Dickter explicó cuáles son las señales menos conocidas de esta etapa y por qué es importante prestarles atención.

14 de octubre de 2026 - 15:43
Menopausia: los 5 síntomas menos conocidos que advierte una ginecóloga

La menopausia puede provocar distintos cambios en el organismo que no siempre se reconocen fácilmente.

La menopausia suele asociarse con la ausencia de menstruación y los sofocos, dos de sus manifestaciones más conocidas. Sin embargo, esta etapa también puede provocar cambios en las articulaciones, la memoria, la digestión y el metabolismo.

La ginecóloga obstetra Cynthia Dickter, especialista en salud hormonal femenina, advierte que centrarse únicamente en las manifestaciones más conocidas puede hacer que otras señales pasen inadvertidas.

"Si solo esperás bochornos y ausencia de menstruación, te estarás perdiendo el 80% de lo que realmente sucede en la menopausia", señala.

Menopausia: los 5 síntomas menos conocidos

1. Dolor articular y pérdida de masa ósea

Calificado por Dickter como "el síntoma más subestimado", el dolor articular afecta aproximadamente al 60% de las mujeres durante esta etapa y suele manifestarse en las manos, las rodillas y la columna vertebral.

Los estrógenos cumplen una función importante en la regulación de la inflamación y la salud de las articulaciones. Su disminución también se vincula con una pérdida acelerada de densidad ósea. Según la especialista, es posible perder hasta un 20% de la masa ósea durante los primeros cinco a siete años de la menopausia, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas.

Entre las señales que pueden pasar inadvertidas se encuentran el dolor de espalda persistente que no mejora con el reposo y las lesiones producidas por traumatismos mínimos.

2. Sequedad vaginal y problemas urinarios

La disminución de los estrógenos no afecta únicamente a la vagina: también puede repercutir en la vejiga y otras estructuras del sistema urogenital. Ambos tejidos dependen de la acción hormonal para conservar su integridad.

Entre las manifestaciones vaginales se encuentran la sequedad persistente, la irritación y el dolor o ardor durante las relaciones sexuales. También pueden aparecer infecciones recurrentes. En el plano urinario, los síntomas incluyen una mayor frecuencia de infecciones, la necesidad repentina de orinar, la sensación de no vaciar completamente la vejiga y las pérdidas involuntarias de orina al toser, estornudar o reír.

La ginecóloga advierte que este cuadro puede progresar si no se trata. También destaca que los tratamientos locales con estrógenos vaginales permiten regenerar los tejidos y recuperar la calidad de vida cuando están indicados.

3. Niebla mental y problemas de memoria

Las dificultades para concentrarse, recordar información o encontrar palabras durante una conversación también pueden aparecer en la menopausia. Este conjunto de manifestaciones se conoce como niebla mental.

Los estrógenos intervienen en procesos relacionados con el flujo sanguíneo cerebral, la regulación de la inflamación y la comunicación entre las neuronas. Su disminución puede coincidir con cambios cognitivos durante esta etapa.

Entre las señales más habituales se encuentran la dificultad para realizar tareas que antes resultaban sencillas, los bloqueos para recordar palabras comunes, los olvidos de nombres o de dónde se dejaron objetos y una menor velocidad para procesar ideas.

Dickter subraya que, desde su perspectiva, existe una ventana de oportunidad terapéutica, particularmente durante los primeros diez años de la menopausia, en la cual una terapia hormonal indicada de manera adecuada puede ayudar a mitigar estos síntomas.

4. Hinchazón abdominal y alteraciones digestivas

Los cambios digestivos son otra de las manifestaciones que pueden pasar inadvertidas durante el climaterio. Los estrógenos participan en la motilidad intestinal, la producción de enzimas digestivas y el equilibrio de la microbiota.

Su disminución puede desencadenar hinchazón abdominal persistente después de las comidas, digestiones más lentas, acumulación de gases y modificaciones del tránsito intestinal, que pueden incluir tanto estreñimiento como diarrea.

La especialista describe un "impacto en cascada": estas alteraciones gastrointestinales pueden afectar la absorción de nutrientes esenciales y repercutir en la energía corporal, la densidad ósea y el estado de ánimo.

5. Fatiga persistente y cambios en el metabolismo

El cansancio durante la menopausia puede ir más allá de la fatiga cotidiana. Según la ginecóloga, se trata de un agotamiento profundo que no mejora con las horas de sueño, puede aparecer desde el comienzo del día y acompañarse de una notable falta de motivación.

En el plano metabólico, la disminución hormonal reduce la tasa metabólica y propicia una mayor resistencia a la insulina. Entre los cambios que describe la especialista se encuentran un aumento de entre dos y cinco kilos durante los primeros años, una mayor acumulación de grasa en la zona abdominal y una pérdida acelerada de masa muscular.

Estas transformaciones no solo repercuten en el peso corporal: también pueden comprometer la fuerza física, reducir el gasto calórico basal y aumentar el riesgo cardiovascular y de diabetes tipo 2. Por eso, Dickter remarca que "lejos de ser únicamente un problema estético, es un problema metabólico".

Cómo prevenir complicaciones y abordar los síntomas de la menopausia

La especialista sostiene que "la prevención siempre va a ser más efectiva que el tratamiento tardío" y desaconseja esperar a que las molestias interfieran de manera importante en la vida cotidiana para consultar con un profesional.

Durante la perimenopausia, pueden aparecer irregularidades menstruales, dificultades para dormir y fluctuaciones emocionales intensas. Esta etapa es una oportunidad para evaluar los cambios y adoptar medidas preventivas.

Una vez establecida la menopausia, definida por 365 días consecutivos sin menstruación, se recomiendan controles orientados a evaluar la salud ósea mediante una densitometría, el riesgo cardiovascular, los síntomas vasomotores y el sistema urogenital. En la posmenopausia, el seguimiento permite mantener la prevención y detectar posibles complicaciones.

En cuanto a los tratamientos, Dickter menciona alternativas que incluyen la terapia de reemplazo hormonal bioidéntica y personalizada, con distintas combinaciones de estrógeno, progesterona y testosterona, así como fármacos no hormonales para síntomas específicos.

A estas opciones se suman los cambios en el estilo de vida, como el entrenamiento de fuerza y resistencia, una alimentación adecuada, la suplementación guiada por un profesional, una buena higiene del sueño y el control del estrés.

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