Eduardo, de 84 años, vive al lado de una obra en construcción y el miércoles tres personas se acercaron a su casa con un balde y le pidieron un poco de agua. El hombre quiso ser solidario con quienes pensó que eran obreros y les abrió la puerta. Los delincuentes lo torturaron y le robaron 10 mil pesos. "Desde ahora no le abro a nadie más", expresó la víctima, tras el ataque.
