Preguntado sobre la opción de que el Gobierno prescinda de sus servicios como secretario de Defensa, respondió lo que ya había manifestado el presidente Joe Biden en el sentido de trasladarle su "confianza total", según la televisora local ABC News.
El presidente de la comisión, Mike Rogers, recordó que "en pleno apogeo" de los conflictos de Ucrania e Israel, así como de los ataques en el mar Rojo y en Siria e Irak, "el comandante en jefe no sabía que su secretario de Defensa estaba fuera de servicio".
Por su parte, la legisladora republicana Nancy Mace sostuvo que "cualquier trabajador que hubiera hecho" lo mismo que Austin "sería despedido".
"Y ellos no son el número dos en la cadena de mando de la fuerza de combate más grande y letal del mundo", sentenció.
Una revisión interna del Departamento de Defensa concluyó que el secretismo sobre el estado de salud de Austin que lo llevó a estar hospitalizado e incluso a ser internado en terapia intensiva por complicaciones de una cirugía de cáncer de próstata, se debió a las restricciones de privacidad de protocolo.
La hospitalización, que ocurrió en enero, generó polémica porque ni la Casa Blanca ni el secretario de Estado, Antony Blinken, ni la propia sustituta de Austin estaban al tanto de su ingreso.
El secretario de Defensa, de 70 años, se encuentra inmediatamente detrás del presidente Biden en la cadena de mando del Ejército estadounidense y desempeña un papel central en los numerosos escenarios en los que Washington está implicado militarmente en todo el mundo.