Los únicos cruces que no podrán repetirse serán los que ya se dieron en la zona clasificatoria, pero en la semana aclararon que deben jugar los clásicos si se dan esas opciones.
Un torneo que se juega sin descensos y que se niega a los grandes duelos, con la forzada situación de no tener público, le quita al futbolista un valor sagrado que lo hace crecer: la competitividad.
La exigencia en nuestro medio hace mejor al jugador argentino, que es reconocido en el mundo por su carácter forjado en este fútbol. Se han perdido los estímulos y eso puede ser peligroso para el crecimiento del jugador.
Por supuesto que muchos equipos aprovechan esta copa para desarrollar sus proyectos formativos y ahí Banfield resultó la revelación. Pero además el mismísimo River, enfocado en sus compromisos por la Copa Libertadores, aprovechó para darle pista a muchos juveniles.
Pero el fútbol deberá aprovechar este momento como puente. Deberemos jugar un torneo de 22 equipos (cortos o largos) y que en una temporada se enfrenten ida y vuelta como en todo el mundo.
El mejor homenaje que le podremos brindar a Maradona es hacer un fútbol argentino de mejor calidad. Para ello hay que armar campeonatos más establecidos en el tiempo. Este que jugamos con su nombre, hasta cuesta explicarlo.