Casi 2.400 detenidos y cientos de policías heridos
Los disturbios del fin de semana dejaron un saldo de alrededor de 2.400 detenidos y cerca de 1.000 policías y gendarmes heridos, según las cifras difundidas por las autoridades. En distintas localidades se registraron saqueos de comercios, incendios y destrozos en edificios públicos. Entre los episodios más graves se destacó la destrucción de buena parte del histórico ayuntamiento de Limoges.
La violencia ocurrió en el marco de movilizaciones contra el aumento del costo de vida, aunque las autoridades remarcaron que los responsables de los saqueos no representan a todos los manifestantes. Los incidentes también reavivaron las críticas sobre la capacidad del gobierno para anticipar y contener los episodios de violencia.
Macron prometió una respuesta implacable
El presidente francés se dirigió al país por televisión y expresó su “ira y vergüenza” por las imágenes de destrucción. “Los que han destruido deben pagar”, sostuvo, al tiempo que prometió apoyo a los comerciantes afectados y reclamó una investigación transparente sobre la estrategia policial.
La crisis también alcanzó al ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien presentó su renuncia tras las críticas por el operativo de seguridad. Macron rechazó su dimisión y le pidió que implemente nuevos métodos de intervención contra los grupos violentos.
Mientras las autoridades avanzan con las restricciones y evalúan los daños, el gobierno enfrenta el desafío de restablecer el orden sin profundizar el conflicto social que alimentó las protestas. La evolución de los disturbios y la respuesta oficial serán claves en las próximas horas.
Protesta y contraprotestas en la puerta del Louvre
Los jóvenes, la ultraizquierda y los "chalecos amarillos" (el movimiento que jaqueó a Macron en su primer gobierno) prometieron que el próximo fin de semana regresarán los episodios de las manifestaciones más violentas. Pero eso no significa que la paz haya vuelto a las calles.
En el Louvre, los estudiantes se colocaron delante de la famosa pirámide que sirve de ingreso al Museo más visitado del mundo. Como consecuencia, los visitantes - de todo el planeta - se formaron frente a ellos para protestar e insultarlos porque no podían ingresar.
Ese es el panorama en las calles mientras desde el Elíseo (el Palacio de Gobierno galo), el presidente Macron habló de que "los violentos pagarán por sus actos". También pidió el toque de queda para poder retirar a los violentos de las calles. Y, mientras tanto, instruyó a su primer ministro Lecornú para que instrumente esa medida. Y le rechazó la renuncia al ministro del Interior, que la presentó por la mala respuesta policial en toro el país.
¿La democracia no da respuesta a los problemas de sus sociedades?
Es la gran pregunta del momento, no sólo en Europa occidental. Los jóvenes no encuentran trabajo y vivienda en España, Francia o Italia. Pero los que tomaron las calles en Francia o en Milán en Italia, se rebelan contra el "capitalismo" y la "democracia". ¿Cuál es la alternativa, qué sistema quieren? En países como China o Rusia, nada de estas protestas serían toleradas. Ni hablar en los países fundamentalistas musulmanes. El autoritarismo y las dictaduras, a los que primero reprimen con la mayor dureza, son a los disidentes.
La democracia occidental y liberal está en problemas y en retroceso en el mundo, pero las sociedades juegan con fuego - en Francia e Italia, literalmente - si los jóvenes creen es ese el el camino para una sociedad más justa.
El sociólogo francés, Jérome Fourquet (Le Mans, 53 años), en artículos y notas impresas en Francia, España e Italia, opinó sobre este momento crítico del sistema que comenzó en el período revolucionario de 1789 a 1948 y dio paso a la democracia que conocemos. Hay un gran malestar general: "La gente antes votaba al otro lado del péndulo, a izquierda o derecha, cuando estaba cansada de una opción. Pero ahora es más difícil".
El grave problema es que las sociedades crean que las democracias ya no sirven para resolver problemas. La opción del autoritarismo, es aún peor.