El gran acto de compañerismo que le costó la vida a Jorge Gianinetto en una cabina de peaje
El trabajador de 61 años murió durante de una manera violenta en la víspera de Año Nuevo. La Justicia investiga las circunstancias del hecho.
02 de enero de 2026 - 12:47
El gran acto de compañerismo que le costó la vida a Jorge Gianinetto en una cabina de peaje.
El primer día de 2026 terminó marcado por una tragedia en Córdoba, cuando un violento temporal de viento y granizo provocó la muerte de Jorge Gianinetto, un trabajador de peaje de 61 años que estaba a punto de jubilarse y que murió al ser aplastado por una cabina arrancada del suelo en plena ruta 9 norte, a la altura de Estación Juárez Celman.
Nada indicaba que ese miércoles iba a terminar así. Jorge no debía estar en ese lugar ni en ese horario. Supervisor de las cabinas de peaje de la empresa Caminos de las Sierras, había pedido cambiar su turno y comenzó su jornada antes de lo previsto. A las 16.30, cuando el cielo se cerró de golpe y la tormenta irrumpió con una violencia inesperada, él ya estaba trabajando.
Un cambio de turno y una decisión solidaria
El temporal se desató de forma repentina. Granizo de gran tamaño, lluvias intensas y ráfagas de viento cada vez más fuertes comenzaron a azotar el corredor que une Córdoba capital con Jesús María. En medio de ese escenario, una compañera de Jorge, que atendía una de las cabinas de peaje, le pidió ayuda: necesitaba mover su auto y ponerlo a resguardo ante el avance del fenómeno climático.
Jorge no dudó. Se ofreció a quedarse atendiendo la cabina para que el tránsito no se interrumpiera mientras ella protegía su vehículo. Fue una decisión tomada en segundos, un gesto solidario en medio del caos, que terminaría costándole la vida.
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El viento, el efecto dominó y el golpe fatal
Las ráfagas aumentaron de forma dramática y comenzaron a sacudir con violencia las estructuras. Según reconstruyeron fuentes gremiales y de la investigación, una de las cabinas de cobro fue arrancada de cuajo del suelo, se desplazó y embistió a la siguiente. Tres estructuras terminaron en el piso, como fichas de dominó.
Una de ellas cayó sobre Jorge. El golpe fue letal.
El trabajador fue alcanzado de lleno por una de las cabinas metálicas y murió en el lugar producto del impacto, sin que hubiera margen para una maniobra de rescate. Otros dos empleados resultaron heridos y fueron trasladados a centros asistenciales, aunque sus vidas no corren peligro, según se informó oficialmente.
Cabina de peaje 1
Quién era Jorge Gianinetto
Jorge Gianinetto tenía 61 años, era oriundo de Río Cuarto y estaba a punto de jubilarse. Vivía solo junto a su madre, una mujer de 95 años, a quien cuidaba. Su muerte causó conmoción entre sus compañeros de trabajo, que lo describieron como una persona comprometida y solidaria.
“Todo era un día normal hasta que llegó el viento y cambió toda la realidad”, resumió con crudeza Gustavo Rossi, titular del gremio de los trabajadores de Caminos de las Sierras, en diálogo con Arriba Córdoba. La frase refleja el clima de shock que atravesó a quienes compartían tareas con Jorge y a quienes llegaron minutos después a la estación de peaje.
Las cabinas bajo la lupa
Tras la tragedia, el foco se trasladó de inmediato al estado de las estructuras. Rossi explicó que las cabinas modernas están ancladas al piso y que, a diferencia de las antiguas construcciones de cemento, están diseñadas para desplazarse ante impactos, evitando el colapso directo sobre el trabajador.
Sin embargo, el viento superó cualquier previsión. “Fue tan fuerte que arrancó de cuajo a una de las cabinas”, explicó el gremialista. Y agregó: “El ingreso de viento embolsó uno de los refugios, se levantó y provocó un efecto dominó sobre los otros. Ahí una cae sobre Jorge, con el saldo lamentable de su muerte”.
Un temporal feroz que sorprendió a todos
La tormenta que se abatió sobre Córdoba tomó por sorpresa incluso a quienes estaban atentos a los alertas meteorológicos. Si bien algunas zonas estaban bajo alerta amarilla por lluvias, la intensidad y la velocidad del fenómeno superaron lo esperado.
En pocos minutos, la temperatura descendió de 32 a 28 grados, mientras el granizo -en algunos casos del tamaño de pelotas de ping pong- golpeaba autos, jardines y parques. Se registraron destrozos materiales, calles anegadas y una fuerte reducción de la visibilidad en distintos puntos de la provincia.
En redes sociales, los vecinos compartieron imágenes impactantes: piletas bombardeadas por el granizo, muebles de plástico agujereados y vehículos con parabrisas destrozados tras la caída de ramas. El fenómeno afectó tanto a las zonas serranas como a sectores de la capital provincial.