Según los presentes, los pedidos comenzaron a ser ruegos y luego se fueron transformando en fuertes gritos en los que se le reprochaba su actitud. Bonelli, enfurecido por la situación y disimulando lo que pasaba ante las cámaras, cerró el programa y, desencajado, salió del estudio de grabación y fue a buscar al productor al control.Allí comenzó un fuerte intercambio de palabras, insultos y hasta golpes. Mientras seis técnicos ayudaban a separarlos, el resto de la producción miraba atónita ya que nunca habían visto una reacción semejante de Bonelli como de Manrique.Lo cierto es que ante este episodio de violencia, las autoridades de la emisora habría tomado cartas en el asunto y tanto el conductor como su productor habrían sido suspendido por cinco días. Un verdadero escándalo.