3. Elegir una olla profunda. Utilizar un recipiente con suficiente capacidad para evitar que la preparación se desborde durante el hervor.
4. Cocinar a fuego muy bajo. Mantener la mezcla a fuego muy bajo durante un tiempo prolongado y revolver periódicamente para evitar que se pegue en el fondo de la olla y permitir que los sabores se integren.
5. Comprobar la consistencia de la mermelada. Cuando la preparación esté cocida, aunque todavía tenga una consistencia líquida, retirar la olla del fuego. Si se prefiere una textura más suave, triturar parcialmente la fruta para reducir el tamaño de los trozos. Para comprobar si está lista, colocar una cucharadita de mermelada sobre una superficie fría y dejar enfriar. Si alcanza la consistencia deseada, está lista. De lo contrario, cocinar unos minutos más y repetir la prueba.
Esta mermelada casera de frutillas y arándanos se puede disfrutar con tostadas, pan, galletitas o yogur, y es una opción para sumar un toque frutal y cítrico al desayuno o la merienda.