La realidad de los suplementos para la memoria
Lo que revelan estos estudios, es que algunos de los suplementos más populares y que son comercializados para mejorar la memoria, son el aceite de pescado, las vitaminas B como el ácido fólico, B6 y B12 y también el extracto de ginkgo biloba, que es extraído de las hojas secas del árbol de ginkgo. Igualmente, tras décadas de investigación, aún no se han demostrado todos sus beneficios.
Según un estudio realizado en el año 2012, se encontró que entre 2.854 adultos mayores que tenían problemas de memoria, los que tomaron el extracto de ginkgo biloba al menos 2 veces al día durante 5 años, no presentaron menos casos de Alzheimer que los que tomaban un placebo.
Sin embargo, en cuanto al aceite de pescado, algunos estudios pudieron demostrar que las personas que llevan una dieta rica en omega-3 (que es la que se encuentra en los pescados grasos como el salmón) pueden llegar a tener un riesgo más bajo en lo que respecta a la demencia.
Los beneficios similares, aún no se encuentran vinculados a los suplementos: Frente a una revisión de los datos de miles de adultos mayores, se evidenció que aquellos que tomaron suplementos de aminoácidos omega-3, no lograron tener menos diagnósticos de demencia o mejor dicho, mejores resultados en las pruebas de memoria a corto plazo, que aquellos que habían tomado un placebo.
En cuanto a las vitaminas B, tampoco han tenido mucha suerte en los resultados. Una revisión de estudios en el año 2015, reveló que suplementar con B6, B12 y/o con ácido fólico, no disminuyó ni redujo el riesgo del deterioro cognitivo en adultos mayores que estaban saludables, como así también, no mejoraron su función cerebral en aquellos que poseían declive cognitivo o demencia.
Expertos en el tema, recomiendan que se eviten las combinaciones etiquetadas como "estimulantes de la memoria". Esto, es debido a que en un reporte en el 2017, de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno, se analizaron muchos anuncios donde promocionaban a los suplementos para mejorar la memoria, con afirmaciones que suelen ser ilegales acerca del tratamiento y la prevención de enfermedades como la demencia.
Independientemente de esa recomendación, las afirmaciones legales que sugieren que los suplementos van a mejorar, estimular o realzar la memoria, tampoco deberían tener que dar datos para justificarse. Sucede que los suplementos por sí mismos, no pueden curar, mitigar, tratar ni prevenir el Alzheimer, la demencia o cualquier otra enfermedad similar.
Es necesario saber que los suplementos apenas son regulados y en algunos casos, hasta pueden llegar a contener ingredientes que no se ven revelados en la receta. Sucede que por desconocimiento, se consumen muchas interacciones (que pueden resultar peligrosas) con los medicamentos. Por ejemplo, el ginkgo biloba, nunca debería tomarse con anticoagulantes o medicamentos para la presión arterial.
Ni mito ni realidad: Sugerencias para la memoria
Al comprender esto, lo que sugieren consultores médicos, es que no se dejen engañar por el despliegue publicitario" ya que no solo terminan siendo una pérdida de dinero, sino que algunos pueden terminar siendo altamente dañinos para la salud.
Se recomienda que se haga un entrenamiento cerebral, para mejorar el razonamiento y las habilidades mentales. Las maneras que pueden ayudar es ir aprendiendo un nuevo idioma, y eso puede ayudar a retrasar o disminuir el deterioro mental. Un ensayo de 10 años demostró que dicho entrenamiento, puede ayudar a mejorar la velocidad del proceso cognitivo y a refinar las habilidades de razonamiento.
Ejercitar el cuerpo, es una manera también que se demostró en un estudio, donde un millón de casos con la enfermedad de Alzheimer en los Estados Unidos, eran debido al estilo de vida sedentario. A partir de allí, estudios detectaron que la actividad física, como caminar, levantar pesas, hacer yoga y otras, pueden llegar a retrasar o disminuir el deterioro cognitivo, pero no prevenirlo.
Por último, controlar la presión arterial, también reduciría de forma conmovedora el riesgo de cualquier enfermedad cardíaca y de un accidente cerebrovascular, que son los factores de riesgo para el comienzo de la pérdida de memoria.