El propio jugador explicó que su reacción fue completamente instintiva. “Yo suelo salir para ese lado porque ahí están mi viejo y un amigo. Sé que encaré para ahí, pero no sé cómo terminé casi en medio de la gente”, relató, todavía sorprendido por la magnitud del festejo y por cómo se dio todo en cuestión de segundos.
Por qué ese Boca-River fue especial para el Changuito
Más allá del gol y de la anécdota posterior, Zeballos definió ese Superclásico como una jornada perfecta desde lo personal y lo profesional. No fue un partido más: significó su primera titularidad ante River y una actuación determinante en un contexto de máxima exigencia.
“Fue el partido que uno siempre sueña”, resumió. Y no exageró. Aquel día, además del gol, aportó una asistencia, se llevó la ovación de La Bombonera y celebró una clasificación clave a la Copa Libertadores. Un combo difícil de igualar incluso para los jugadores más experimentados.
Ese rendimiento no pasó desapercibido ni para los hinchas ni para el cuerpo técnico. El Changuito se consolidó como una de las piezas más desequilibrantes del equipo y cerró el semestre en alza, con continuidad y confianza.
¿Qué piensa Zeballos sobre su futuro en Boca?
Con el mercado de pases en marcha, su nombre volvió a aparecer en el radar internacional. Zeballos sabe que su presente puede despertar interés desde el exterior, pero eligió mantener los pies sobre la tierra. “No hay que apurarse, las cosas pasan cuando tienen que pasar”, aseguró, dejando en claro que su prioridad es seguir creciendo futbolísticamente.
Mientras tanto, disfruta del momento, aprende de lo vivido y asimila lo que significó aquel Superclásico. Un partido que lo marcó, un festejo que hoy le genera pudor y una actuación que lo reafirmó como una de las grandes apuestas de Boca de cara al futuro.