Las investigaciones sobre esta causa se iniciaron en el marco de maniobras conocidas como BEC (Bussines Email Compromise) que dieron lugar a operaciones bancarias fraudulentas donde, posteriormente a cometer el delito, los cibercriminales transformaban el dinero en criptomonedas, lo cual complejizaba la tarea de los investigadores para poder lograr la trazabilidad del curso del dinero y, de esa manera, recuperarlo.
A partir de las pruebas colectadas, los investigadores lograron la identificación y el rastreo de las criptomonedas y, a su vez, individualizaron a los autores de la ciberestafa y pudieron relacionar a los miembros de la banda, que era conformada por un ciudadano de nacionalidad china y tres argentinos.
Como resultado del operativo, los policías detuvieron a un hombre y se les imputaron los hechos a otros dos y a una mujer que eran clave en la maniobra fraudulenta.
Además, los policías secuestraron varios dispositivos informáticos y la suma de 305.600 dólares en efectivo, precisaron las fuentes.