Su partido, Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI), no pudo participar como bloque en los comicios, pero los candidatos independientes que contaban con su respaldo fueron los más votados, con unos 90 escaños de los 266 en juego.
La Asamblea Nacional del país, cuenta con 336 escaños, 70 de los cuales están reservados a las mujeres y a las minorías religiosas y se asignan proporcionalmente.
Los comicios se vieron salpicadas por episodios de violencia, como dos explosiones reivindicadas por el Estado Islámico que dejaron 28 muertos el miércoles.
Además, dos personas murieron en enfrentamientos entre la policía y seguidores de Khanl.
La campaña estuvo poco animada, prueba del desencanto con la política entre los paquistaníes, que en un 70% "no confían en la transparencia de las elecciones", según una encuesta del instituto Gallup.
Pakistán, que dispone del arma atómica y ocupa una posición estratégica entre Afganistán, China, India e Irán, afronta numerosos desafíos.
La seguridad se degradó desde que los talibanes regresaron al poder en Afganistán en agosto de 2021. La economía paquistaní acusa una deuda gigantesca y una inflación que ronda el 30%.