“Estamos coordinando con el Departamento de Seguridad Nacional para identificar y revocar las visas de no inmigrante de extranjeros que han llegado a Estados Unidos alegando ser visitantes de corta duración, pero luego solicitan asilo para quedarse aquí de manera permanente”, indicó Pigott.
La iniciativa se suma a una serie de medidas adoptadas por la administración Trump para restringir el acceso a visas desde el comienzo de su segundo mandato. (Foto: Reuters)
El funcionario evitó precisar cuántas visas podrían ser revocadas. Según explicó, el número todavía puede variar porque el procedimiento será progresivo: “Como el proceso estará en curso, el número de revocaciones sigue siendo dinámico y se realizará de manera gradual”.
La cantidad definitiva de personas alcanzadas tampoco está determinada. No quedó establecido de inmediato cuántos titulares de visas B1 y B2 están solicitando o ya solicitaron asilo y podrían quedar incluidos en la medida.
Qué ocurrirá con quienes tienen pedidos de asilo pendientes
La revocación de una visa no implicaría necesariamente una deportación inmediata. De acuerdo con funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato debido a que el procedimiento aún no es definitivo, la mayoría de las personas con pedidos de asilo pendientes serían reclasificadas.
Sin embargo, perderían su condición de viajeros habilitados para ingresar a Estados Unidos por motivos de negocios o turismo.
El Gobierno estadounidense sostiene que busca evitar que permisos otorgados para estadías temporales sean utilizados para permanecer en el país mediante posteriores solicitudes de asilo.
Trump endureció las condiciones para obtener visas
La iniciativa se suma a una serie de medidas adoptadas por la administración Trump para restringir el acceso a visas desde el comienzo de su segundo mandato.
Entre los cambios implementados se encuentran mayores exigencias sobre los antecedentes y la actividad de los solicitantes en redes sociales, el pedido de fianzas de alto costo para determinados trámites y la prohibición de emitir visas a ciudadanos de algunos países.
En esa línea, el subsecretario de Estado Christopher Landau cuestionó el lunes a quienes, según sostuvo, utilizan visas de turismo o negocios para ingresar al país y luego presentan pedidos de asilo.
“La gente en Estados Unidos y en todo el mundo está harta de solicitudes de asilo falsas", escribió Landau en X. "El asilo no debe ser una laguna para eludir la ley migratoria”.
El funcionario mencionó el caso de un ciudadano colombiano que ingresó a Estados Unidos en 2015 con una visa de turista y posteriormente solicitó asilo.
El antecedente de otras revocaciones
Durante los últimos 18 meses, el Departamento de Estado revocó alrededor de 175.000 visas. Entre los afectados hubo personas condenadas o acusadas por delitos que incluyen conducir bajo los efectos del alcohol, violación y robo.
También se revocaron permisos a personas que realizaron declaraciones públicas contra políticas estadounidenses, particularmente relacionadas con Medio Oriente.
A quienes actualmente solicitan visas B1 y B2 se les exige confirmar que no tienen previsto pedir asilo en Estados Unidos y demostrar que tienen intención de regresar a sus países de origen.
Las restricciones migratorias también alcanzaron al denominado “turismo de parto”, mediante el cual mujeres extranjeras embarazadas viajan a Estados Unidos con el objetivo de dar a luz y obtener para sus hijos la ciudadanía estadounidense por nacimiento.
Trump intentó en distintas oportunidades poner fin a la ciudadanía por nacimiento. Sin embargo, esas iniciativas fueron rechazadas por los tribunales, incluida la Corte Suprema.