La amenaza representa una nueva escalada en el conflicto que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán hace casi seis meses y que ya tuvo consecuencias sobre los mercados internacionales y el transporte marítimo en el Golfo Pérsico.
La advertencia de Trump que puede complicar, ¿a China?
El alcance del anuncio genera especial atención porque Irán mantiene importantes vínculos comerciales con distintas potencias, pese a las sanciones estadounidenses que pesan sobre el país desde hace décadas.
Uno de los casos más sensibles es China, principal comprador del petróleo iraní. De acuerdo con datos citados por Reuters, el gigante asiático adquiría más del 80% del crudo exportado por Teherán en 2025. La eventual ofensiva estadounidense podría abrir un nuevo frente económico entre Washington y Beijing.
Trump apuntó particularmente contra los mecanismos utilizados para mantener funcionando el comercio iraní pese a las restricciones internacionales. Entre ellos mencionó el contrabando de petróleo, transferencias de dinero, casas de cambio, registros de embarcaciones y empresas pantalla.
La advertencia llega después de que Emiratos Árabes Unidos suspendiera sus actividades comerciales, intercambios y transacciones financieras con Irán. La decisión se produjo después de que las autoridades emiratíes denunciaran el lanzamiento desde territorio iraní de dos misiles que terminaron cayendo al mar. Teherán rechazó esa acusación.
El estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto
Estrecho de Ormuz. (Foto: archivo)
La presión económica está directamente vinculada con uno de los puntos más delicados de la guerra: el control del estrecho de Ormuz.
Antes del comienzo del conflicto, por esa vía marítima circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial, lo que convierte cualquier interrupción del tránsito en un riesgo para el abastecimiento energético y los precios internacionales.
La capacidad iraní para interferir en el tránsito marítimo alteró los mercados globales y convirtió al estrecho en una de las principales herramientas de negociación de Teherán.
Estados Unidos e Irán anunciaron acuerdos de alto el fuego en abril y junio con el objetivo de avanzar hacia la normalización del tránsito marítimo. Sin embargo, ambos entendimientos terminaron desmoronándose rápidamente.
Washington también sostiene un bloqueo naval sobre Irán. Días atrás, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, aseguró que la Armada tiene capacidad para mantener esa operación de manera indefinida mediante la rotación de buques.
La contradicción entre Trump y Kushner sobre las negociaciones
Otro interrogante gira alrededor del estado de las conversaciones diplomáticas. Trump aseguró esta semana que actualmente no existen negociaciones con Irán. Sin embargo, Jared Kushner, su yerno y enviado especial, había transmitido apenas un día antes una versión diferente y señalado que las conversaciones continuaban.
Desde Teherán también dejaron abierta una puerta diplomática. Mohamad Mojber, asesor del liderazgo iraní, sostuvo que Irán está dispuesto a dialogar con Estados Unidos, aunque aclaró que negociar no significa aceptar una rendición frente a Washington.
El objetivo estadounidense continúa centrado en conseguir un acuerdo más restrictivo sobre el programa nuclear iraní, además de ejercer presión sobre las reservas de uranio altamente enriquecido de Teherán.
Irán, por su parte, insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos y sostiene que las sanciones y la presión militar no modificarán su posición.