La niña de dos años fue revisada inmediatamente en el lugar y, en principio, "tenía mucho calor, pero por lo demás parecía físicamente ilesa", declaró el oficial Harrison, el jefe de la investigación. La menor, de todos modos, fue trasladada al hospital para someterse a una evaluación médica exhaustiva.
La mujer, ya detenida, fue llevada ante un tribunal de distrito de Auckland, la ciudad más importante del país. Sorprendentemente, no se declaró "culpable ni no culpable", por lo que el martes deberá volver a declarar.
InterCity, la compañía de autobuses de larga distancia que opera en Nueva Zelanda, declaró en un comunicado que tenía conocimiento de un incidente que involucró a un pasajero en uno de sus vehículos: "Nadie resultó herido físicamente durante el incidente y el servicio, afortunadamente, se reanudó sin que la niña tuviera ningún inconveniente".
Volviendo sobre el hallazgo, otra versión señala que fue un pasajero que finalizaba su viaje en la parada de Kaiwaka el que notó el curioso movimiento de una valija y quien avisó al chofer. Cuando abrieron la valija, vieron que la niña solo tenía un pañal y, según informes policiales, había permanecido dentro durante prácticamente una hora.
Todavía está en marcha desentrañar lo más importante del hecho: por qué la mujer decidió ocultar y trasladar a la niña de esa manera. No parece que el hecho de haber pretendido evitar pagar otro pasaje fuera el verdadero motivo.
Los cargos que enfrenta la acusada reflejan todos los peligros a los que expuso a la menor, como riesgos severos de asfixia, deshidratación, intoxicación por monóxido de carbono, insolación o trauma psicológico.