“Dame la propina, dame la propina que sacaste”, le dijo la trabajadora. El hombre, que ya estaba afuera del local, inicialmente se hizo el distraído y no reconoció el robo.
La mujer insistió con el reclamo y repitió la misma frase otras seis veces, hasta que finalmente el hombre accedió a devolver el dinero. Mientras se lo entregaba, ella se aseguró de que estuviera toda la plata que había sacado del frasco.
El inesperado final: le devolvió la plata y le dio comida
Una vez recuperada la propina, la empleada sorprendió con un gesto que contrastó con el tenso momento anterior. En lugar de limitarse a echar al hombre, le ofreció algo para comer.
“Vení, te voy a dar de comer igual, pero no hace falta que robes la propina”, le dijo, mientras le explicaba que ella también estaba trabajando.
El hombre permaneció en la puerta del comercio, a la espera de la comida, e incluso hizo gestos hacia otra persona. Finalmente, la trabajadora le entregó algo para comer antes de que continuara su camino.