- Si, empecé de grande, con 21 años, cuando ya estaba en la facultad. Siempre me gustó el deporte y primero intenté con natación, gimnasia artística y vóley, pero de la bici me enganchó que el problema del brazo no me complicaba.
-¿Cuándo decidiste volcaste de lleno al ciclismo?
-Recibí una invitación para entrenar en el velódromo de Rafaela, Santa Fe, el más cercano que tenía. Me fui a preparar para un Argentino de Pista y me dijeron que podía andar bien. Me mudé y a la mañana trabajaba en la agencia de turismo y a la tarde entrenaba.
-Si bien competís en los dos ¿cómo fue la transición del ciclismo convencional al adaptado?
-Empecé a ganar títulos a nivel nacional y entré a la selección de ciclismo convencional. Después, con el tema del brazo, surgió la posibilidad de pasarme al ciclismo adaptado. Empecé a entrenarme con Martín Ferrari, que hoy es seleccionador nacional, y comencé a ir a mundiales, Juegos Parapanamanericanos y Paralímpicos.
El problema en el brazo derecho de Mariela se conoce como trastorno del plexo braquial, algo que le limita los movimientos. A la hora de subir a la bici, por la fuerza que puede ejercer sobre el manubrio, el momento de la largada o las carreras con viento son rivales adicionales contra los que se acostumbró a competir. Pero eso tampoco la detuvo: conquistó tres títulos argentinos. El 2013 fue un año bisagra, porque los médicos clasificadores de la Unión Ciclística determinaron que ella podía participar en la categoría C5, la de menor discapacidad en el ciclismo adaptado, donde empezó a destacarse también en el ámbito internacional. Sin embargo, un poco por su jerarquía y otro poco por obligación, Delgado nunca se alejó del ciclismo convencional.
-Yo compito en los dos. Me sirve correr en convencional en Argentina para estar a nivel cuando voy a competir afuera. Siempre lo voy a hacer, además, porque si lo hago sólo en adaptado estoy muerta. Casi no hay carreras acá. El convencional es donde nací y me sirve el roce. Incluso, cuando puedo, me meto a competir contra los varones.
-¿Hay mucha diferencia entre el ciclismo masculino y el femenino?
-Los varones tienen más competencia, más carreras, más premios... Nosotras tenemos menos chances para estar en ritmo, no estamos al mismo nivel de calidad, pero de a poco se va ganando. El femenino empieza a ocupar lugar, hay más visibilidad que antes.
Desde hace algunos años, Delgado forma parte del Shimano Ladies Power, único equipo de ciclismo femenino latinoamericano que compite a nivel internacional. “Es muy importante para correr y fomentar el ciclismo femenino, las chicas que van saliendo tienen al equipo como referente, quieren pertenecer, es una motivación para las chiquitas que comienzan y quieren ser parte. En Argentina nos falta mucho a nivel femenino y es determinante que exista el Ladies Power”, explica orgullosa.
-Para ustedes, además de un privilegio, debe ser una obligación.
-Sí, representarlo bien donde vayamos es clave. Percibo que está creciendo el deporte femenino, hay más participación y difusión. Pero también es cuestión nuestra hacerlo de manera competitiva y muy profesionalmente para ganarnos un lugar. Es de los dos lados: pedir pero además ser profesional y darlo todo.
-Antes tenían un equipo profesional en Argentina. ¿Qué pasó?
-La razón fue económica, se cayeron sponsors. Para mantenerte en profesional hay que pagar un canon y mantenerlo. Se dieron de baja porque el patrocinio está costando mucho y perdimos la licencia. Por eso es tan importante que pueda mantenerse un equipo femenino de ciclismo como las Ladies. Ojalá pudiera volver a ser profesional para estar en los primeros planos, crecer deportivamente y estar a la altura a nivel internacional.
-Como misionera que la peleó desde el principio, ¿creés que los deportistas del interior están en desventaja con respecto a los de Buenos Aires?
-El tema es que los chicos sepan que tienen talento. Que vean el deporte como una posibilidad de desarrollarse al máximo, vivir de ésto no es fácil. Hay que tener muy buenos resultados para tener apoyo pero, principalmente, la posibilidad de hacer deporte profesionalmente, como en cualquier otro trabajo. A las familias se les complica mucho mantenerlos y eso hace que no quieran tomarlo como un deporte.
-¿Cambió algo en tu provincia desde que arrancaste hasta hoy?
-En Misiones ahora hay Ministerio de Deportes y una escuelita de ciclismo. Es un trabajo de hormiga, es muy difícil poder meter al ciclismo. Las condiciones no son fáciles y los materiales son difíciles de conseguir. Si se mantiene, paso a paso confío en que van a ir saliendo más atletas.
-En 2015 hiciste historia al convertirte en la primera atleta argentina que participó tanto en los Juegos Panamericanos como en los Parapanamericanos. ¿Cómo recordás esa experiencia?
-El recuerdo es único. Fui la primera en participar por partida doble. Uno no toma dimensión en ese momento, pero fue importante poder estar en ambos, me va a quedar siempre en la memoria. Para este año en Lima ya fue distinto, uno ya sabe a qué va, como está con respecto a los rivales.
-En Toronto 2015 ganaste tres medallas y ahora en Lima volviste a sumar otras tres.
-Fue mi segundo Juego y por suerte pudimos estar a la altura. Terminé con las mejores sensaciones y pude cerrar con la medalla de oro en ruta, que se me había escapado en Toronto.
-También estuviste en los Paralímpicos de Río 2016, donde te destacaste con dos diplomas.
-Los Paralímpicos son mucho más importantes que los Panamericanos, es otra experiencia que uno se da cuenta cuando lo vuelve a hablar. Es muy especial porque muy pocos tuvieron la posibilidad.
-¿Tu próximo objetivo es Tokio?
Ahora el objetivo es clasificar, todavía me faltan puntos, pero hasta junio tengo tiempo de conseguirlos. Lo próximo es el Mundial de Pista con la Selección, a fines de enero en Canadá.
-¿A futuro pensás seguir ligada al ciclismo o vas a desempolvar el título de licenciada en turismo?
-La verdad es que, si bien pienso en eso, no sé que voy a hacer. El deporte me gusta pero no estudié para enseñar, no soy profe ni nada. Hablo por experiencia de mi cuerpo. Uno nunca se deja de vincular con el deporte. Es algo que te mueve, desconectarse de eso es muy difícil. Pero también quiero dedicarme a mi profesión y seguir profesionalizándome, estoy intentando empezar a estudiar de vuelta.
-De alguna manera seguro podés combinar la bici con el turismo…
-Es verdad, me gustaría seguir con la dos. Habría que encontrar la veta.
Foto: Julio Reyes / Ciclismo XXI