Los economistas señalan que este rubro es uno de los principales focos de presión. En las primeras tres semanas del mes, los combustibles acumularon aumentos del 19%. Aunque parte del impacto se trasladará a abril, estiman que podría sumar entre 0,4 y 0,6 puntos porcentuales a la inflación de marzo.
En ese contexto, el presidente de YPF, Horacio Marín, anunció que la petrolera aplicará amortiguadores para evitar nuevas fluctuaciones. “Durante este período, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent”, señaló en la red X.
En paralelo, Econviews, la consultora dirigida por Miguel Kiguel, relevó una suba del 3,4% en su canasta de alimentos y bebidas para el Gran Buenos Aires en las últimas cuatro semanas.
El economista Sebastián Menescaldi, de EcoGo, estimó una inflación cercana al 3%. Según explicó, los alimentos dejaron de ser el principal motor, mientras que transporte, comunicaciones e indumentaria pasaron a presionar el índice.
Proyecciones similares manejan en LCG. La economista Melisa Sala calculó que el IPC de marzo se ubicará entre 2,8% y 2,9%.
Entre quienes prevén un dato más alto aparece Empiria. Allí, Mateo Borenstein proyectó una inflación cercana al 3,2% y sostuvo que la inflación núcleo podría rondar el 2,3%.
Para Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, la inflación “empezará con 3”, impulsada por educación y por los precios regulados, como tarifas y combustibles, que crecieron por encima del 6%.
La economista Elisabet Bacigalupo, de Abeceb, también revisó al alza su proyección y estimó un rango de entre 3,1% y 3,2%, debido a la aceleración en alimentos y al impacto del shock petrolero.
Por su parte, Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, señaló que la inflación se desaceleraba a comienzos del mes, pero luego registró un salto vinculado al encarecimiento de la nafta. Según sus cálculos, ese factor sumó alrededor de 0,8 puntos porcentuales y el índice podría ubicarse en torno al 2,9% o alcanzar el 3%.