El encuentro se dio en el Palacio Sarmiento con "modalidad mixta" (algunos presencial y otros por zoom) y se analizó el futuro de la presencialidad universitaria con los rectores de las Universidades y representantes gremiales. Se repasó el protocolo a adoptar para las clases presenciales que había sido aprobado por el Consejo Federal de Educación y el de Salud por unanimidad para aplicar en las escuelas. El mismo esquema se va a usar para las universidades.
“Creemos que la universidad argentina está en uno de los lugares más importantes de respuesta a la pandemia y debemos garantizar el derecho a la educación y a la formación de miles de jóvenes argentinos y argentinas a lo ancho y a lo largo de nuestro país”, planteó Perczyk. Traducción: "Ya colaboraron bastante manteniendo la virtualidad dos años, ahora es hora de volver".
Después se presentaron una serie de documentos para respaldar esa bajada.
- Presentación de datos de vacunación en la población en general y en las Universidades Nacionales;
- Protocolo Aulas Seguras aprobadas por los Consejos Federales de Salud y de Educación;
- Plan de vacunación en las Universidades por COVID-19 y Sistema de Vacunación en Adultos;
- Trabajo de Fortalecimiento en áreas de Salud: Capacitación Certificada de vacunación;
- La estrategia de Universidades Saludables.
Traducción: con estos números y estos protocolos no hay excusa para no volver a la presencialidad.
¿Cómo vuelve a la presencialidad la UBA?
Hasta ahora algunas universidades habían planteado algunos reparos para la vuelta a la presencialidad. Otras como algunas facultades de la UTN o la Universidad Nacional de la Plata dijeron que iban a imponer un pase sanitario. Ambas cosas fueron rechazadas por el ministerio de Educación de la Nación, siempre atendiendo las autonomías.
En el caso de la universidad más populosa, la Universidad de Buenos Aires, se planteó desde fines del año pasado la vuelta a la presencialidad, aunque quedaba resolver algunas modalidades. Con el pico de la tercera ola, en algún momento dudaron de si era posible una vuelta total. Uno de los aspectos que generaban dudas era la continuidad pedagógica: ¿cómo se garantizaba una cursada si en la mitad todos los alumnos quedaban aislados?
Superada la tercera ola, y atendiendo la posición del ministerio de Educación, se resolvió la vuelta a la presencialidad plena, aunque quedan ver algunos detalles. "Después de la última bajada, la presencialidad va a ser plena. Incluso en ya hay cursos de verano funcionando", explicaron desde la Universidad. Aunque sí mantendrán la posiblidad de que los jefes de cátedra decidan ofrecer algunos horarios de cursos virtuales.
"La bajada de línea es que tiene que haber presencialidad. La cátedra puede decidir que haya algunas clases sincrónicas o asincrónicas. Volvemos a la mayor presencialidad posible. En algunos casos se van a hacer cosas mixtas. En la Facultad de Arquitectura por ejemplo los trabajos que presentan los alumnos son de mejor calidad y los horarios se respetan más que cuando había que ir todo el tiempo a ciudad universitaria", aclaran.