Vida nueva. Douglas -después de sus complicaciones de salud- se reinventó con este estilo al sumarse a “Ultimo viaje a Las Vegas”, de Jon Turteltaub, donde se sumó a , Morgan Freeman y Kevin Kline, como cuatro amigos que hacen un viaje a la capital del juego... 20 años después de la última vez. Desconcertados ante el cambio de escenario, nada les impide reconocerse y reírse de sus añadidos cosméticos -tintura, cabello, tostados, dentaduras- y, por supuesto, tener romances a su medida.
Douglas y De Niro, y Meryl Streep y Diane Keaton -y más recientemente Emma Thompson y Pierce Brosnan- son la cuádriga de las taquillas del mundo. De Niro, en su madurez, encontró un segmento redituable y lo explotó a fondo.
El actor es capaz de causar risa inclusive en los personajes de comedia más oscuros y casi sin hablar. En “Escándalo americano” fue capaz de infundir tanto terror como humor a un personaje inolvidable de capo mafioso y anteojos de grueso marco negro cuyo guión no debe haber superado una hoja A4.
En “Las edades del amor” seducía a Monica Bellucci; en “El gran casamiento”, lo hacía con Diane Keaton, y volvió a hacerlo en la pareja temeraria que formó con Michelle Pfeiffer en “Familia peligrosa”, de Luc Besson, sobre un mafioso que vive con otra identidad en un pequeño pueblo francés hasta donde llegan sus ex socios para concretar la vendetta.
Como un sicópata o un temible agente retirado, De Niro es una de las máquinas de hacer dinero: redituó a las taquillas un total de 2.910 millones de dólares por todas sus películas y su trabajo más redituable fue “Los Fockers: La familia de mi esposo”, con 280 millones de dólares. De Niro dejó bastante atrás a Douglas (con 1.581 y 156 millones); Keaton (1.196 y 135) y Streep (1.806 y 144 millones).
Streep llegó a esa cifra con “¡Mamma mía!”, una película maltratada por la crítica. Allí, sin embargo, demostró porqué está en carrera: además de lucir sexy, canta, baila y seduce con la misma eficacia, en ese caso, al ex , Pierce Brosnan. El actor británico, que en su momento habló con cierta displicencia de ese trabajo, volvió a probarse en el género con “Love Punch”, en cartel en Rosario desde hace más de un mes.
A sus 60 y tantos años, Meryl Streep encaró varios trabajos donde demuele los prejuicios sobre las parejas maduras en base al humor. Lo hizo en “¿Qué voy a hacer con mi marido”?, con Tommy Lee Jones, y en “Enamorándome de mi ex”, con Alec Baldwin. Pero fue en “¡Mamma Mía!” donde demostró que puede interpretar cualquier cosa, desde la davastadora protagonista de “Agosto”, hasta la ligereza de su personaje en esa película filmada en una isla griega donde reúne a Colin Firth, Stellan Skarsgard y Pierce Brosnan para el casamiento de su hija, y que sea ella quien decida, en base a la empatía con cada uno de ellos, quién es su padre.
Clásica y cómica. Emma Thompson resulta tan eficaz en el drama como en la comedia. La intérprete de muchos de los clásicos de la literatura inglesa llevados al cine (“Enrique V”, “Sensatez y sentimientos”) y otros clásicos modernos como “La mansión Howard o “Lo que queda del día”, reveló su veta para el humor sutil en “El sueño de Walt”, pero fue en “Love Punch” donde jugó su mejor carta como la obsesiva, prolija y respetuosa Kate, capaz de convertirse en una ladrona temeraria para salvar su futuro, y de paso recomponer la relación con ex marido, a cargo de Pierce Brosnan, a quien, a pesar de su reticencia, la comedia le sienta bien.
Jane Fonda, un sex symbol de los 70 después de “Barbarella”, poco después de su comentario sobre la falta de trabajo para las actrices de su edad actuó en “¿Y si vivimos todos juntos?”, de Stéphane Robelin, sobre la relación de un grupo de amigos que ya pasaron los 60. Aun en un personaje difícil y duro, solo hay que verla en pantalla para comprobar que es enormemente seductora, además de la envidia de varias jóvenes actrices en las alfombras rojas de los festivales.
Desde Europa llegaron algunos ejemplos notables como “Mario, María y Mario”, de Ettore Scola, y del mismo director, “Nos habíamos amado tanto”, con Nino Manfredi, Vittorio Gassman y Stefania Sandrelli mezclados en una historia de amor y traiciones a antiguas convicciones. Ambas películas fusionan la comedia y el romance, y le añaden un componente político y nostálgico.
El británico David Madden, autor de películas taquilleras como “Shakespeare apasionado” y “La prueba”, acertó con la comedia con actores maduros y filmó la luminosa “El exótico hotel Marigold”, del cual se anuncia una segunda parte.
Allí reunió algunas glorias del cine y el teatro inglés como Judi Dench (la ex “M” de la saga de protagonizada por Daniel Craig), Maggie Smith, Bill Nighy y Tom Wilkinson para contar la historia de un grupo de jubilados que viajan a India para disfrutar de su tiempo libre, sin esquivar las bromas sobre el sexo.
Y en Argentina “Elsa y Fred” es la máxima expresión del trabajo virtuoso a una edad en la que el prejuicio asocia a los ancianos colaborando con la explosión demográfica de las palomas. China Zorrilla es Elsa y Manuel Alexandre es Fred, que forman una pareja despareja en esta premiada comedia de Carnevale sobre el amor en la vejez.
Una línea del diálogo entre el hijo (Roberto Carnaghi) y su madre (Zorrilla), da una idea de cómo, a veces, el cine puede vencer al desaliento: “¡Pero cómo se te ocurre hacerme una cosa así a esta altura de mi vida...!”, le reclama el hijo a su madre, muy bien vestida y maquillada.
—Pero, ¿me estás llamando vieja ahora?
—No, inconsciente te estoy llamando...
—Ah, bueno, me asustaste.