Salud

Artrosis: el método que propone un conocido traumatólogo para regenerar el cartílago y aliviar el dolor

Javier Furman, profesional de la salud especializado en fisioterapia, osteopatía y traumatología, explicó por qué cuestiona la idea de que el desgaste del cartílago sea irreversible y detalló qué factores considera clave para favorecer su regeneración.

15 de octubre de 2026 - 10:10
Artrosis: el método que propone un conocido traumatólogo para regenerar el cartílago y aliviar el dolor

La artrosis suele asociarse con el desgaste del cartílago, pero existen distintos enfoques sobre cómo abordar su deterioro y favorecer la regeneración de los tejidos articulares.

En la práctica médica convencional, el diagnóstico de artrosis o pérdida de cartílago suele asociarse con un deterioro inevitable vinculado al envejecimiento o al uso continuo de las articulaciones. Frente a esta interpretación, Javier Furman, profesional de la salud argentino especializado en fisioterapia, osteopatía y traumatología, cuestiona la idea de que un hipotético desgaste en las rodillas, la cadera y la columna sea irreversible y lo define como un “mito biológico”.

Desde su perspectiva, el cartílago no es una estructura inerte que desaparece por la fricción, sino un tejido vivo con capacidad de regeneración y remodelación celular, siempre que el entorno metabólico y mecánico reúna las condiciones adecuadas.

En ese sentido, también pone en duda los abordajes que priorizan la reducción drástica del movimiento o conducen directamente a una intervención quirúrgica para colocar una prótesis.

Artrosis: por qué la inmovilidad puede acelerar el deterioro del cartílago

El especialista explica que limitar drásticamente el movimiento, prohibir la carga o recomendar exclusivamente actividades sin gravedad, como la natación, puede acelerar la necesidad de una prótesis en lugar de prevenirla.

Para fundamentar esta postura, Furman señala que el cartílago carece de irrigación sanguínea directa convencional y se nutre principalmente mediante un proceso de imbibición y bombeo mecánico. De acuerdo con su explicación, la aplicación de peso, impacto y movimiento funcional genera una presión que favorece la entrada de nutrientes al tejido articular.

Luego vincula este mecanismo con la fisiología de la Ley de Wolff y remarca que el organismo necesita estímulos tanto para degradar el tejido viejo como para sintetizar tejido nuevo y más resistente. Cuando existe un desequilibrio metabólico de base, sostiene, el cuerpo degrada el tejido, pero pierde capacidad para reconstruirlo.

Desde esta perspectiva, las lesiones que aparecen en los estudios por imágenes representarían apenas la punta del iceberg de un trastorno sistémico más profundo. Además, afirma que la presencia radiológica de artrosis o la reducción del espacio articular no deberían generar dolor por sí solas, sino que este sería un indicador de inflamación patológica y de alteraciones en el entorno interno del organismo.

Microbiota intestinal e inflamación articular: cuál es la relación

Los riesgos de un desbalance en la microbiota intestinal.

Otro de los pilares de su planteo es la relación entre la salud digestiva y el deterioro articular. Furman sostiene que existe un microbioma sinovial dentro de la cápsula articular y atribuye a las alteraciones del tracto digestivo un papel central en la inflamación y la degradación acelerada del cartílago.

Según su explicación, distintos factores asociados con el estilo de vida actual, como el consumo de ultraprocesados, el estrés y la pérdida de minerales en los suelos agrícolas, pueden favorecer la hiperpermeabilidad intestinal, una condición que describe en términos divulgativos como “intestino encolador”.

El profesional plantea que esta alteración permitiría el paso de lipopolisacáridos y patógenos hacia el torrente sanguíneo, lo que denomina endotoxemia. A través de la circulación, estos elementos llegarían al líquido sinovial y contribuirían a generar un entorno inflamatorio dentro de las articulaciones.

En ese contexto, advierte que una cápsula articular expuesta a toxinas o con un exceso de glucosa puede convertirse, según su planteo, en un ambiente favorable para la proliferación bacteriana. Esto afectaría a los condrocitos, las células responsables de mantener el cartílago, y reduciría su capacidad reparadora frente a la agresión constante.

Por este motivo, Furman sostiene que cualquier abordaje orientado a la reconstrucción del tejido articular debe comenzar por el saneamiento digestivo.

Artrosis: los 3 suplementos que propone para proteger el cartílago

En lugar de recurrir a intervenciones aisladas, que considera insuficientes a largo plazo, propone combinar tres suplementos específicos a los que atribuye efectos complementarios sobre la inflamación y la matriz de los tejidos.

1. NEM, membrana natural de cáscara de huevo. Este extracto purificado, obtenido de la membrana interna de la cáscara de huevo, se caracteriza por su composición de colágeno, ácido hialurónico, glucosaminoglucanos y elastina. Según Furman, su principal beneficio radicaría en modular la respuesta inmunitaria, reducir la actividad autoinmune degradativa y favorecer la síntesis de cartílago sometido a carga.

2. Boswellia serrata estandarizada. El especialista advierte sobre el uso indiscriminado de antiinflamatorios no esteroideos y sostiene que estos pueden interrumpir artificialmente determinados mecanismos de la inflamación sin resolver el proceso biológico subyacente.

Como alternativa, propone extractos estandarizados de Boswellia serrata, a los que atribuye la capacidad de inhibir selectivamente la enzima 5-lipoxigenasa (5-LOX). Según su planteo, esta acción permitiría completar la fase inflamatoria y dar paso a la reparación y remodelación de los tejidos.

3. Vitamina K2. Asociada habitualmente con la vitamina D3, esta vitamina cumple, según el especialista, una función importante en la distribución del calcio. Sostiene, además, que ayuda a evitar su depósito patológico en tejidos blandos y en el endotelio vascular, y favorece su direccionamiento hacia la matriz ósea y los tejidos articulares.

Qué alimentos ayudan a nutrir el cartílago y favorecer su regeneración

El especialista remarca que ningún suplemento puede compensar por sí solo una alimentación que favorezca la inflamación. Por eso, propone incorporar determinados productos naturales que, de acuerdo con su enfoque, aportan componentes necesarios para el funcionamiento de los condrocitos y el mantenimiento de los tejidos.

Caldo de huesos de cocción lenta. Furman destaca la preparación durante 48 horas por su aporte de glicina, un aminoácido que representa aproximadamente un tercio de la estructura del colágeno humano. Desde su perspectiva, suministrar esta materia prima es indispensable para que los condrocitos puedan sintetizar la matriz extracelular del cartílago.

Sardinas y anchoas. Estos pescados pequeños aportan ácidos grasos poliinsaturados EPA y DHA. El profesional los relaciona con la producción de protectinas y resolvinas, moléculas que participan en la resolución de la inflamación y que, según su planteo, también colaborarían con los procesos de depuración metabólica a nivel hepático.

Semillas o extracto de granada. En este caso, Furman señala su relación con la urolitina A, un compuesto que vincula con la actividad de la microbiota intestinal. Según explica, este componente contribuiría a mejorar el entorno de la microbiota y potenciar la funcionalidad celular de las articulaciones.

Artrosis: cómo influyen el movimiento, el estrés y el sueño en las articulaciones

Para cerrar el proceso que propone, Furman sostiene que la suplementación y la alimentación deben acompañarse de pautas de conducta específicas. En su enfoque, la actividad física adaptada, el control del estrés y el descanso nocturno forman parte de un mismo proceso de reparación.

Movimiento e impacto funcional. Furman recomienda incorporar pequeños períodos de actividad a lo largo del día, a los que denomina “snacks de movimiento”, junto con impactos controlados, como saltos moderados o ejercicios de fuerza adaptados. El objetivo sería activar el bombeo del líquido sinovial y favorecer el aporte de nutrientes al tejido articular sin provocar dolor agudo.

Control de los niveles de cortisol. El especialista enfatiza que el estrés crónico puede mantener elevados los niveles de cortisol, una hormona que considera catabólica por su efecto sobre los tejidos. Según su explicación, esta situación favorece la degradación de las estructuras del cartílago e interfiere en su reconstrucción celular.

Reparación durante el sueño. Por último, distingue entre los estímulos mecánicos y nutricionales que se proporcionan durante el día y los procesos de remodelación que, según sostiene, tienen lugar durante la noche, especialmente en las fases de sueño profundo y reparador.

Para favorecer este proceso, indica que es necesario acostarse con el sistema digestivo superior vacío y respetar un ayuno de entre tres y cuatro horas después de la última comida. De acuerdo con su planteo, esta pauta permitiría que el metabolismo destine sus recursos a la regeneración de los tejidos durante el descanso.

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