La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista y se ha convertido en una aliada clave en la industria del diseño. Alejandro relata que con la IA optimiza el uso de materiales, reduciendo costos y tiempos de producción. Pero su verdadero potencial radica en la recopilación y análisis de datos: encuestas a clientes, tendencias de mercado y preferencias de compra se convierten en información valiosa para anticiparse a las demandas y ofrecer productos que realmente resuenen con su público.
Y esto es solo el principio. Según Anselmi, en la próxima década veremos fábricas donde la IA diseñe muebles personalizados en segundos, enviando los planos directamente a una máquina CNC para su fabricación sin intervención humana. Con la realidad aumentada, los clientes podrán visualizar cómo se verán estos muebles en sus hogares antes de comprarlos, eliminando cualquier margen de error en la elección.
Esta visión no está lejos de lo que gigantes como IKEA ya están explorando. Con proyectos como el laboratorio SPACE10, la empresa sueca está utilizando IA para imaginar el hogar del futuro, donde la personalización y la sostenibilidad son las reglas del juego.
Mientras la mayoría de las fábricas ven los residuos como un problema, Anselmi los ve como una oportunidad creativa. En su taller, los sobrantes de madera y piedra que alguna vez habrían sido desechados se transforman en arte abstracto.
Todo comenzó como una simple necesidad de reutilizar materiales. Inspirado por su amor por el arte y las posibilidades que ofrecían ciertas plataformas, Anselmi decidió experimentar con los restos de producción, diseñando piezas en su computadora y cortándolas con precisión milimétrica en una máquina CNC. “Fue un experimento emocionante”, recuerda. “Me di cuenta de que los materiales tenían una segunda vida y que podían contar una historia diferente”.
El resultado fue tan sorprendente que lo que en un principio estaba destinado a decorar el showroom terminó convirtiéndose en una línea de productos en sí misma.
El diseño como experiencia sensorial
Para Anselmi, el diseño no es solo algo que se ve, sino algo que se siente. Al crear tanto muebles como arte, busca establecer un diálogo entre los objetos y el entorno. ¿Un espacio con líneas rectas y ángulos marcados? Entonces, un cuadro con formas orgánicas para equilibrarlo. ¿Un ambiente de fluidez y curvas? Tal vez un diseño más geométrico para aportar contraste.
Además, cada material tiene su propia identidad. Los mármoles y piedras sinterizadas, con sus vetas irrepetibles, aportan texturas únicas. La madera, con su calidez, se convierte en el lienzo perfecto para acabados en tonos neutros o pasteles. No es una simple decisión estética; es una manera de integrar los materiales con la historia del espacio en el que van a habitar.
¿Hacia Dónde Va el Futuro del Mobiliario?
Para Alejandro Anselmi, el futuro es claro: más tecnología, más personalización y más conciencia ecológica. Pero también es un futuro de conexiones. Conectar con materiales, con espacios y con las emociones que los objetos pueden generar en las personas.
La IA no reemplazará la creatividad humana, pero sí la potenciará. La sostenibilidad no será una opción, sino una necesidad. Y el mobiliario dejará de ser solo un conjunto de objetos funcionales para convertirse en una extensión de nuestra identidad.