. A Michelle Médula, de 15 años, no le fue muy bien el año pasado en el colegio. La adolescente, que cursa el secundario en el colegio Ecos, se llevó varias materias a marzo y sus padres la castigaron, le pidieron que estudie y le sacaron el teléfono para que se concentre en eso. Los padres de la joven se fueron al trabajar y al regresar a su casa en el barrio de Palermo Michelle ya no estaba y había dejado tres cartas y un pedido expreso: no me busquen.
