Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que la muerte de su primer hijo había sucedido por una razón, de tal forma, buscó hacer pública su historia personal, para dar apoyo a otras mujeres que les toque pasar por el mismo dolor.
Con el tiempo, Laurie volvió a quedar embarazada y tuvo a su segundo hijo, Henry, con quien aprendió que atravesar por un momento complicado no significa que deba desquitarse con otros.
A pesar de ello, la madre confesó que extraña a Arthur todos los días, y que cuando murió, el dolor la llevó a hacer cosas muy extrañas. Sin embargo, reconoce que hoy tiene la fortaleza necesaria para poder narrar lo vivido sin sentir "que el mundo se le viene encima".