El presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, Sebastián Hernández, dijo en su momento a Télam que "no somos los que sacamos grandes porcentajes que hacen diferimiento, los que sacan el beneficio mayor de todo esto son las grandes empresas exportadoras, nosotros estamos alrededor del 10% de ese diferimiento".
"Si no estuviera la emergencia económica el productor estaría endeudadísimo y con problemas legales y fiscales", aseguró.
Según se informó desde el gobierno rionegrino, "la pandemia de Covid-19 afectó seriamente a la actividad económica en todos sus eslabones, los mercados internacionales sufrieron fuertes devaluaciones, por lo que gran parte de la fruta comercializada a dichos destinos sufrieron ajustes de acuerdos de precios, principalmente Rusia y Brasil".
Pero, afirmó que la economía frutícola rionegrina "tiene capacidad de respuesta y volumen para abastecer el 100% de la demanda argentina y exportar más del 50% de lo que produce, tanto en fresco como producto industrializado, siendo el primer exportador de peras del mundo".
Por otra parte, indicó que en el contexto sanitario actual "toda la actividad trabaja con protocolos de reducción de personal, reducción horaria, reducción en el transporte, costos más altos para poder estar operativos, generando costos extras a la actividad que no son trasladables al precio".
Río Negro hoy cuenta con galpones de fruta "cerrados preventivamente por contagios cercanos o de círculos íntimos a familiares de empleados de alguna firma, o bien permanecieron cerrados en la zona de Valle Medio donde por 21 días hubo cordón sanitario, y durante todo este tiempo, las empresas han mantenido siempre la temporada activa sin producir despidos".
Desde el gobierno provincial dijeron además que "la fruticultura junto a la ganadería, es una de las actividades económicas que se encuentran funcionando en plena pandemia de Covid-19, generando fuentes de empleo y recursos en un contexto por demás complejo".