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Filtraron un escandaloso audio de la psicóloga que dejó a Ángel con su mamá: "Amo las situaciones de..."

A un mes de la trágica muerte de Ángel López, el caso volvió a sacudir a la opinión pública con fuerza renovada tras la difusión de audios comprometedores que podrían aportar nuevos elementos sobre las advertencias ignoradas antes del fatal desenlace.

Filtraron un escandaloso audio de la psicóloga que dejó a Ángel con su mamá: Amo las situaciones de...

A un mes de la trágica muerte de Ángel López, el caso volvió a sacudir a la opinión pública con fuerza renovada tras la difusión de audios comprometedores que podrían aportar nuevos elementos sobre las advertencias ignoradas antes del fatal desenlace. La aparición de estas grabaciones, reveladas públicamente por Cinthia Fernández, pareja del abogado Roberto Castillo, volvió a instalar el drama en el centro del debate nacional y despertó severos cuestionamientos hacia profesionales, funcionarios judiciales y organismos responsables de la protección infantil.

La difusión del material ocurrió a través de redes sociales, donde Fernández compartió fragmentos de conversaciones entre Luis López, padre del pequeño Ángel, y la psicóloga Jennifer Grisel Leiva, una de las profesionales involucradas en el seguimiento del caso. Los audios, que rápidamente se viralizaron y generaron conmoción social, reflejarían la desesperación de un padre que, según su versión, buscó reiteradamente alertar sobre el peligro que corría su hijo sin obtener respuestas efectivas.

En sus publicaciones, Fernández denunció que el contenido de las conversaciones evidencia un patrón alarmante de desinterés institucional y falta de sensibilidad frente a los pedidos desesperados de ayuda. “En estos audios vas a escuchar cómo no se escuchó a Ángel ni a Luis, y cómo incluso se le reían en la cara”, expresó públicamente, generando una oleada de indignación.

Los registros difundidos muestran a Luis manifestando con insistencia su profunda preocupación por el bienestar de su hijo. El padre asegura haber advertido en múltiples oportunidades sobre situaciones que consideraba peligrosas y cuestionó con firmeza las decisiones vinculadas al proceso de revinculación del niño con su madre biológica, Mariela Altamirano. Según sus declaraciones, Ángel habría expresado su deseo de permanecer en el entorno donde se encontraba habitualmente y no regresar con su progenitora.

En las grabaciones, Luis también relata sus intentos por ver a su hijo en el jardín de infantes al que asistía, buscando mantener contacto directo y monitorear su situación. Sin embargo, estos esfuerzos fueron señalados por la psicóloga como inapropiados dentro del ámbito escolar. Jennifer Grisel Leiva sostuvo que el establecimiento educativo no constituía un espacio adecuado para este tipo de encuentros y advirtió sobre reportes emitidos por la institución debido a la reiteración de estas visitas.

“Amo. Amo las situaciones de violencia que generás. Eso se llama revictimización... De la escuela nos han llamado varias veces ya bastante preocupados por la situación, porque dicen que vos te has presentado muchas veces. Ahí no es un lugar para ver al nene porque es un jardín”, se escucha decir a la profesional en uno de los fragmentos más impactantes.

Pero fue la respuesta desesperada de Luis la que más estremeció a quienes escucharon el material. “Ya se va a dar cuenta cuando maten a mi hijo…”, expresó el padre, en una frase que hoy resuena con crudeza tras la muerte del pequeño. Para muchos, estas palabras representan una advertencia estremecedora que no fue atendida con la urgencia necesaria.

La tragedia de Ángel, fallecido en circunstancias que continúan generando dolor y controversia, se convirtió en símbolo de un posible fracaso estructural dentro del sistema de protección de menores. A medida que se conocen más detalles, crecen las sospechas sobre decisiones judiciales, psicológicas y administrativas que podrían haber influido en el desenlace fatal.

Cinthia Fernández no limitó sus críticas únicamente a la psicóloga Leiva. La mediática también apuntó duramente contra integrantes del sistema judicial, incluyendo a la defensora de menores Verónica Roldán y al juez Pablo Pérez, cuestionando su actuación durante el proceso legal. Según sostuvo, las resoluciones adoptadas y la falta de respuestas oportunas habrían contribuido a que las advertencias del padre no fueran consideradas con la seriedad suficiente.

“Las decisiones tomadas durante el proceso contribuyeron a que hoy Ángel no esté”, afirmó Fernández, reforzando el reclamo por una revisión exhaustiva del expediente y por posibles responsabilidades institucionales.

El caso abrió nuevamente una discusión sensible en torno a los mecanismos de revinculación familiar, las evaluaciones psicológicas en contextos de conflicto parental y la capacidad real del Estado para detectar situaciones de riesgo antes de que sea demasiado tarde. Especialistas, organizaciones de protección infantil y amplios sectores de la sociedad comenzaron a exigir mayor transparencia, controles más rigurosos y protocolos más efectivos para evitar tragedias similares.

Mientras tanto, el dolor de la familia de Ángel sigue siendo inmenso. La exposición de estos audios no solo reabre heridas profundas, sino que también plantea interrogantes difíciles sobre qué pudo haberse hecho para evitar el desenlace.

En redes sociales, miles de usuarios manifestaron su indignación y reclamaron justicia, utilizando el caso como ejemplo de presuntas falencias estructurales en la defensa de niños en contextos judicializados. Muchos sostienen que las advertencias de padres o familiares deben ser investigadas con mayor profundidad, especialmente cuando existen manifestaciones tan explícitas de temor.

La muerte de Ángel dejó de ser solo una tragedia familiar para transformarse en un caso emblemático que interpela a todo un sistema. La aparición de estos audios refuerza la necesidad de revisar procedimientos, responsabilidades y criterios de intervención para garantizar que ningún niño quede atrapado en decisiones institucionales erróneas.

A un mes del fallecimiento, la sociedad continúa exigiendo respuestas concretas, justicia y eventuales sanciones para quienes pudieron haber actuado con negligencia. Cada nueva revelación intensifica el pedido de verdad en un caso que, lejos de cerrarse, suma nuevos capítulos de dolor e indignación.

La investigación continúa, mientras el nombre de Ángel permanece como recordatorio de una historia marcada por denuncias, advertencias y preguntas que aún esperan respuesta.

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