Qué fue lo bueno y lo malo de Argentina. En este 4to amistoso de la nueva generación (con dos triunfos, a Guatemala e Irak, y un empate con Colombia), se volvió a evidenciar una idea que tiene a la posesión de pelota y a la rotación como principales banderas. Argentina con Scaloni logró otra dinámica: su equipo nunca se queda quieto, los mediocampistas se ofrecen, se mueven y los delanteros hacen su parte en este sistema táctico. En lo defensivo, se logró volver a ser sólido, más allá de los apellidos y una de las razones puede ser que Scaloni prioriza un equipo corto, con 30 metros de largo entre sus líneas. En el debe, aparecen la falta de potencia en ataque y por las bandas. En varias oportunidades, Argentina no sabe por dónde entrarle al rival, sobre todo en los partidos con Colombia y Brasil. Esto lo lleva a tirar centros desde el vértice del área, que no terminan en ocasiones claras de gol. Esta mezcla de atributos y defectos pueden ser un buen puntapié de cara a lo que viene, siempre y cuando Scaloni-Aimar-Samuel se mantengan en el cargo. En lo individual, Saravia, Paredes, Lo Celso y Otamendi se destacaron y se esperaba más de Dybala e Icardi.