Mientras Boca se quedaba con esas fotos que pudieron cambiar el destino (siempre hay situaciones puntuales que pueden modificar una trama), River seguía argumentando el guión que iba a tener la película. Se queda también en la anécdota Alfaro si entiende que el penal, bien sancionado a instancias del VAR por un cruce de Emanuel Más hizo inevitable el desarrollo del partido.
Boca nunca mostró osadía ni lucidez para revertir la adversidad. Alfaro eligió en función de la supuesta obediencia táctica alterar la naturaleza de los futbolistas que le podían aportar cierto juego. Boca nunca mostró osadía ni lucidez para revertir la adversidad. Alfaro eligió en función de la supuesta obediencia táctica alterar la naturaleza de los futbolistas que le podían aportar cierto juego.
La llamativa función encomendada a Soldano no hace otra cosa que demostrar como un entrenador es capaz de quitarle a un futbolista las herramientas para que se potencie. Los excesos de responsabilidades a Bebelo Reynoso y Alexis Mac Allister también son otra clara muestra.
Para buscar la hazaña, el futbolista xeneize deberá apelar más a su instinto individual que a un plan austero del técnico que solamente ha depreciado sus virtudes. Ya en un contexto límite, lo de Boca dependerá más que nada de la aventura y la rebeldía que de las precauciones y los temores.
En más de 20 días se jugará la revancha. River sacó una diferencia determinante. Los estados emocionales tendrán, más que nunca, una gravitación suprema. En esas cuestiones, la confianza del jugador luce a pleno cuando las condiciones de juego resultan más establecidas. Eso es un poco lo que le pasa a este inquebrantable equipo de Gallardo. Lo de Boca pasará por aferrarse a cuestiones más impulsivas para intentar el golpe inesperado.