“Yo hubiera tenido que mentir para terminar con la pesadilla. Hubiera tenido que aceptar que me escribieran un libreto, que me llevaran por todos los programas y por todos los juzgados repitiendo las mentiras. Entonces me hubieran dado la libertad, un autito y la custodia pagada por el ministerio de Justicia”, disparó.
“Yo no conozco a Cristina, no fui contador de Lázaro Báez, no tengo dinero en el exterior y no tengo nada que ver con lo que me imputan”, redobló.
También negó que estuviera relacionado con alguna operación ilegal de la financiera SGI, conocida mediáticamente como “La Rosadita”.
“SGI descontaba cheques con su propio dinero. Y SGI iba y lo cobraba en los bancos. Ese dinero lo volvía a prestar y así obtenía su ganancia. Y sobre eso pagaba impuestos. Muestren una sola prueba de que yo haya cometido un delito; no la tienen”.
“A los que dicen que yo manejaba SGI les pido un papel que lo demuestre, aunque sea una factura de compra de Coca Cola. No pueden porque son unos mentirosos. Es inmoral lo que están haciendo”.
Pérez Gadín se mostró indignado con su situación procesal y especialmente con la prisión preventiva. Denunció que un juez, Sebastián Casanello; un fiscal, Guillermo Marijuán, y un periodista, Daniel Santoro, “mintieron” sobre su actuación para ponerlo preso y denegarle la excarcelación durante casi cuatro años.
“Casanello mintió sin asco, sin vergüenza. Hace cuatro años que estoy preso porque Casanello mintió. Incurrió en prevaricato, que es un delito de acción pública. Hagan las denuncias que corresponda”, desafió.
“Dejemos de hablar de esta causa inventada para cumplir con los designios espurios de un gobierno”.
Pérez Gadín coincidió con la ex presidenta Cristina Fernández en que las respectivas sentencias, la de aquel juicio y la de este, “ya están escritas”.
“Estoy convencido de que la sentencia está escrita. A menos que con los cambios de clima que se están produciendo en el país empiecen a aparecer todas las mentiras”, se esperanzó.
La indagatoria de Pérez Gadín fue reiteradamente interrumpida por los pedidos del presidente del tribunal oral, Néstor Costabel, para que ajustara su declaración al objeto del juicio.
“Hace cuatro años que estoy preso injustamente. Ahora me van a escuchar, tengo todo el derecho del mundo a defenderme”, replicó.