El vacío legal, que menciona el fallo y la abogada, radica en qué hace una familia cuando ya se cesó la voluntad procreacional, ya sea porque esa pareja tuvo hijos, porque se terminó esa unión vincular o por el costo de mantenerlos, que oscila entre 100 y 200 dólares al año."
"Cuando uno hace un tratamiento de fertilidad, se criopreservan los embriones. Los criopreservan en caso de que no avance la implantación o si ese matrimonio o pareja quieren más adelante tener otro embarazo, pero cuando cesa la voluntad procreacional de ambos no hay una norma que cubra esa situación", apuntó De Luca.
En ese sentido, detalló que hay un contrato por tiempo indefinido en cuanto al cuidado y mantenimiento de embriones, ya que no hay una ley que determine que pueden ser destruidos.
El eje de esa discusión es si hay vida humana "desde la unión de los gametos o desde la implantación en el seno materno, concepción avalada por un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos", sostuvo De Luca al referise al caso Artavia Murillo.