En una entrevista a la AM 750, Garbarz sostuvo que el Excalibur permitió reordenar los listados de 2.200 cruces telefónicos realizados desde y hacia el teléfono de Yabrán en las oficinas de Yabito (la empresa agropecuaria de la familia Yabrán). Desde ese teléfono, se pudo certificar que había mantenido distintas comunicaciones con funcionarios del gobierno de Carlos Menem, como por ejemplo con el exministro del interior, Carlos Corach.
Más importante aún, el sistema reveló que antes y después del asesinato de Cabezas hubo más de cincuenta comunicaciones entre el policía bonaerense Gustavo Prellezo, acusado de ser el autor material del crimen, y Gregorio Ríos, jefe de la custodia de Yabrán. De esta forma, fue la primera causa penal donde se reconstruyó parcialmente una escena de un crimen a partir de los metadatos de los llamados telefónicos. Fue el inicio del uso de la tecnología de las comunicaciones para el esclarecimiento de un crimen.
¿Qué pasó con Yabrán tras el crimen de Cabezas?
Acorralado por las pruebas y el testimonio de una testigo, Yabrán se quitó la vida el 20 de mayo de 1998, tras ocultarse en una de sus propiedades, la estancia San Ignacio, un lugar recóndito que bordea el arroyo Gená, cerca de la localidad de San Antonio, en Entre Ríos.
Cuando los oficiales que buscaban detenerlo ingresaron a la coqueta casona, Yabrán se había escondido en la habitación principal, pero la llave puesta del lado de adentro de la puerta lo delató. Tras conseguir otra llave y desplazar la que colgaba desde el interior, la policía se dispuso a entrar. En ese momento, el empresario metió en su boca una escopeta y se disparó.