Aniversario

A 25 años del asesinato José Luis Cabezas, la crónica de un crimen que no se olvidará

Su muerte fue uno de los peores ataques contra la libertad de expresión en el país. José Luis Cabezas fue asesinado el 25 de enero de 1997 en Pinamar.
Ayelén Bonino
por Ayelén Bonino |
José Luis Cabezas. Fuente: Perfil. 

José Luis Cabezas. Fuente: Perfil. 

El asesinato de José Luis Cabezas fue uno de los ataques más violentos contra la prensa desde el retorno de la democracia. El 25 de enero de 1997, el reportero gráfico fue ultimado en una cava a la altura del kilómetro 385 de la ruta 11 y la bomba estalló. Su homicidio expuso el entramado oculto de corrupción que existía entre integrantes de las fuerzas de seguridad, delincuentes y el empresariado local; y llegó a escalar en la primera línea del poder.

La parte más dura, como siempre, se la llevó su familia. Dos días después de la muerte, los padres del fotógrafo escribieron una dolida carta donde, en una paradigmática frase, imploraron: "No se olviden de Cabezas". Al momento de su asesinato, José Luis tenía, además, tres hijos, entre ellos una beba de cinco meses. Para sus seres queridos y compañeros fue el comienzo de una ardua lucha en un reclamo de justicia que se hizo colectivo y que se extendió por las redacciones y calles de todo el país.

“Recuerdo tener que subir escaleras de juzgados, tocar puertas y hablar con gente que nunca había conocido; y también de pelear contra una mafia muy fuerte. Lo fuimos haciendo con mis padres. Siempre a derecho”, expresa a A24.com, Gladys, hermana del fotógrafo, sobre los meses y años posteriores al crimen. Por entonces, ella tenía 36 años. Su hermano, solo 35.

“Él era un tipo sencillo, un laburante y un buen padre. Después, por sus colegas, me pude enterar que era un muy buen amigo. Ese era José Luis: un tipo que amaba el trabajo, que tenía su ego ahí y que era muy perfeccionista”, cuenta Gladys. “Hoy, seguimos luchando y recordando a José Luis, para que todos sepan quién fue mi hermano. Sobre todo la gente joven, que sepan que la libertad de prensa existe y que hay que defenderla”, recalca.

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José Luis Cabezas junto a uno de sus hijos. Fuente: NA

José Luis Cabezas junto a uno de sus hijos. Fuente: NA

¿Qué le pasó a José Luis Cabezas?

El asesinato de José Luis Cabezas ocurrió el 25 de enero de 1997. Esa noche, todos los periodistas enviados a Pinamar cubrían la imponente fiesta del empresario Oscar Andrade en una mansión ubicada en la calle Del Buen Orden. El agasajo contaba con más de 200 invitados, entre ellos lo más poderoso de la "creme" del país. Cabezas acudió al lugar con su cámara Nikon F4 al hombro junto a su compañero, el periodista Gabriel Michi, con quien un año antes había sacado las primeras y únicas fotos a Alfredo Yabrán. No lo sabía, pero esas imágenes del enigmático y poderoso empresario marcarían su destino.

Según reconstruyó Michi en su libro "Cabezas. Un Periodista. Un Crimen. Un País", esa noche, horas antes del asesinato, se estacionaron puertas afuera de la lujosa fiesta dos autos: un Fiat Uno y un Fiat Duna. Dos de sus integrantes se bajaron y comenzaron a merodear el lugar. Se trataba de Sergio Gustavo González y Horacio Braga, dos criminales de la localidad de Los Hornos, contratados por la policía para hacer "trabajos" en la zona. Sus miradas y su caminar por el perímetro de la casa resultaron tan sospechosas, que una vecina decidió avisar a los custodios privados del festejo.

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La foto que Cabezas le sacó a Alfredo Yabrán. Fuente: revista Noticias.

La foto que Cabezas le sacó a Alfredo Yabrán. Fuente: revista Noticias.

Tras cruzar unas palabras con los sospechosos, los encargados de la seguridad decidieron alertar a la policía. Hicieron dos llamadas a la comisaría de Pinamar que fueron atendidas. Sin embargo, nadie concurrió. Esa noche, había zona liberada. Lo que no sabían los custodios era que, para esas horas, había comenzado una rueda de llamados telefónicos entre los merodeadores, policías y hasta guardias de Alfredo Yabrán. Todo estaba fríamente calculado.

Para no levantar más sospechas, los criminales decidieron esperar a Cabezas afuera del departamento que el fotógrafo alquilaba sobre la calle Rivadavia. Con su Fiat Uno se estacionaron frente a un descampado y alrededor de las 5.15 Braga y González vieron al reportero descender del Ford Fiesta que la revista Noticias le había alquilado. Allí, le apuntaron, lo golpearon y lo subieron en el asiento de atrás del vehículo. Dos panaderos y dos verduleros que trabajaban cerca fueron los únicos testigos del secuestro.

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José Luis Cabezas tenía 35 años al momento de su asesinato.

José Luis Cabezas tenía 35 años al momento de su asesinato.

Empezaba a asomar la claridad del día y los dos autos, el Ford Fiesta de la revista Noticias y el Fiat Uno de los criminales, se enfilaron hacia la laguna Gran Salada. En uno de los rodados viajaba, recostado en el asiento de atrás, Cabezas, callado y vigilado por sus captores. En el otro, iba el subcomisario Gustavo Prellezo -que por entonces tenía fuertes vínculos con el jefe de la custodia de Yabrán-, además de José Luis Auge y Héctor Retana, también parte de la banda de Los Hornos.

Después de varios kilómetros, llegaron a una cava, un gran pozo de 14 metros de largo, 7 de ancho y 2 de profundidad que el municipio de General Madariaga había hecho para nivelar un camino rural. Esa madrugada, metieron el Ford Fiesta en el agujero e hicieron bajar a Cabezas a los empujones. Prellezo lo esposó y lo hizo arrodillar mirando en dirección al auto.

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Así está hoy el lugar donde mataron a José Luis Cabezas. Fuente: Télam.

Así está hoy el lugar donde mataron a José Luis Cabezas. Fuente: Télam.

Eran entre las 5.30 y las 5.50 cuando se escucharon dos impactos secos de bala. Prellezo buscó bidones de nafta, acomodó el cuerpo del joven fotógrafo y, a punta de pistola, le ordenó a Braga que rociara todo con nafta. El malhechor sacó un encendedor y prendió una llama que le quemó parte de la mano. Al segundo intento, el fuego se expandió con rapidez.

El asesinato tuvo un profundo impacto político. Eduardo Duhalde creyó que le habían "tirado un muerto" para frustrar su posible candidatura presidencial. El entonces gobernador bonaerense, y principal contrincante de Carlos Menem, veraneaba por esos días en Pinamar y hacía un recorrido diario en auto que lo llevaba a pasar justo por el lugar donde fue ultimado Cabezas.

Según contó en una reciente entrevista al medio Caras y Caretas, el día del asesinato de José Luis Cabezas iba a pescar, pasó temprano y vio "un coche que estaba quemado y a dos o tres policías alrededor. No frenamos, seguimos camino, y cuando volvíamos de pescar, a eso de las 18 o 19, ya había un mundo de gente, helicópteros".

Un asesinato contra la libertad de expresión: ¿por qué mataron a José Luis Cabezas?

Los primeros días y meses fueron un sinfín de acusaciones cruzadas y pistas falsas. Con el tiempo, se descubrió que Prellezo había recibido la orden de Gregorio Ríos, un exmiembro del Ejército que por entonces era el jefe de seguridad de Alfredo Yabrán, el empresario más poderoso de la Argentina, quien estaba molesto porque el reportero gráfico había tomado fotos suyas el verano anterior, cuando aún no se conocían imágenes de él.

Un año después del homicidio de Cabezas, el 20 de mayo de 1998 una noticia en la radio LT41 de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, desató otro terremoto político en el país: Yabrán se había quitado la vida. El suicidio ocurrió en la estancia San Ignacio, donde “el cartero” había llegado escapando de un pedido de captura, luego de que fuera denunciado como el autor intelectual de la muerte.

El resto de los culpables tuvo que enfrentar a la Justicia. En rigor, la causa llegó a un primer juicio oral en 2000, donde fueron condenados los policías Prellezo, Cammaratta y Luna (quienes realizaron la logística previa al homicidio); Ríos y los cuatro "Horneros". En 2002 se realizó un segundo debate en el que sentenciaron a "La Libre" Gómez. Prellezo fue condenado a prisión perpetua como "autor material" del crimen, en 2010 le otorgaron arresto domiciliario y en 2017 libertad condicional. Hoy, está fuera de prisión, al igual que el resto de los policías involucrados, quienes entre 2007 y 2010 recuperaron la libertad.

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Gustavo Prellezo.

Gustavo Prellezo.

"Este año llega con un profundo dolor porque todos nuestros reclamos de Justicia cayeron en un saco roto y los asesinos están en libertad, pese a haber sido condenados perpetua", afirma a A24.com Gabriel Michi, amigo y compañero de Cabezas en sus coberturas de verano para la revista Noticias. "Es un año especial desde lo humano porque Agustina, la hija mayor de José Luis, fue mamá y nació su primer nieto. Es desgarrador saber que él no pudo disfrutar de esa hermosa noticia y que ella no pudo disfrutar de su padre en este momento", reflexiona.

Con respecto a qué significó el asesinato de Cabezas, Michi expresa: "Este fue un crimen que marcó la historia argentina. Es de esos hechos que se recordarán para siempre. Significó, en definitiva, un hartazgo de la sociedad que salió a las calles a reclamar Justicia; y un enorme compromiso de los periodistas, que tomaron la bandera de José Luis como propia y que con ese 'no se olviden de Cabezas' mantuvieron firmes la memoria. Ese reclamo de Justicia llegó a todas las calles del país y convirtió a José Luis en un símbolo".

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