La primera señal que llamó la atención de la joven fue cuando Adrián Jeremías (29) le tiró un vaso de gaseosa en la cara. Luego, el clima de violencia empezó a instalarse y a crecer. "Me apuntó con mi arma. Riéndose, me dijo te voy a matar así te vas con tu hermana, ya que la llorás tanto'". También, en otro episodio, atinó a ahorcarla y pegarle con una raqueta de tenis al punto de culparla por lo sucedido. "¿Vos queres que te mate y vaya preso?", le dijo.
Cuando tomó la decisión de separarse por primera vez con la ayuda de su madre, la reacción del muchacho fue agarrar el celular de ambas, estrujarlos y arrojarlos a una boca de tormenta. Posteriormente, se dio a la fuga. Macarena, incluso, tuvo que lidiar con la hermana del violento. Le "revoleó" sus pertenencias al acusarla "de apuntarle al joven con el arma y de no querer irse de la casa".
La promesa de cambiar que nunca fue y que empeoró la situación
El mensaje desde una cuenta trucha en Facebook fue el anzuelo que Jeremías utilizó para "volver a endulzar" a Macarena tras la denuncia. "Me dijo que no podía estar sin mí y caí", manifestó. Y añadió: "Al principio fue todo amor y a la semana empezó otra vez con lo mismo: agarró un destornillador y quiso apuñalarme".
El último escenario de violencia
El domingo pasado Macarena fue cuando más notó que corrió peligro su vida. Su pareja la golpeó en el ojo y la tiró al piso. Frenó por un momento con la paliza al notar el momento en que la cara de ella, a punto de desvanecerse, se había deformado. A todo esto, también la dejó incomunicada al quitarle su celular y dejarla encerrada.
Luego Adrián se mostró arrepentido por su accionar y le pidió a Macarena inventar un robo, al punto de romper el vidrio del coche, para disimular la golpiza.
En un descuido del joven, Macarena pudo dar aviso a una compañera de lo que estaba viviendo y finalmente pudo ser rescatada del calvario por la Policía.
"Ahora está detenido. No puede salir porque también tiene antecedentes de otras chicas (a una la dejó encerrada durante dos días y a otra le pegó una piña en la cara)", contó.
"El brillo que yo tenía me lo sacó, llegué a un punto en el que no quería vivir más. Pasé ocho meses sintiéndome una basura", concluyó Macarena.