El gol puso las cosas en su lugar. Y la Argentina empezó a disfrutar de la aparición de su pequeño gigante. Messi encontró en el sector derecho una vía sin obstáculos para preocupar en cada participación. El slalon de La Pulga buscando el centro del campo hizo temblar la estructura defensiva de La Celeste.El partido no cambió su tónica. Argentina dominando la pelota y el terreno, mientras que Uruguay apostando un pleno al juego aéreo. Uruguay estuvo a centímetros de volver a marcar de cabeza. Pero el asistente marcó posición adelantada de Pérez.Justamente Pérez fue el protagonista de una jugada clave. El volante del Mónaco había sido amonestado al inicio del partido por una dura falta contra Mascherano. Y en su afán por detener una salida rápida que comandaba Fernando Gago, cortó con obstrucción y el árbitro le mostró la segunda amarilla que derivó en la roja.Así se fueron los primeros 45 minutos. Argentina manejando el ritmo desde la claridad de Gago, con un Messi enchufado, pero sin tanta compañía de Di María que se excedió en sus intentos individuales. Mientras que Uruguay apostó todo a la cabeza de Lugano, un titán que fue una preocupación latente para la defensa albiceleste. (Fuente: A24.com)