YPF, que concentra alrededor del 55% del mercado de ventas de combustibles, suele fijar la referencia que luego replican sus competidores para no perder participación. En este contexto, las demás empresas acompañaron la decisión para sostener la competitividad.
El aumento desde el inicio de la Guerra
Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, la nafta y el gasoil registran un incremento promedio del 25%. En las últimas semanas los valores en surtidor mostraron una escalada sostenida y, por primera vez en gran parte del país, con excepción de la Patagonia, la nafta súper y el gasoil superaron los $2000 por litro.
Este comportamiento impacta en otros precios de la economía. Incluso el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que la inflación de marzo se ubicará por encima de lo previsto debido al efecto directo de los aumentos en los combustibles.
Para amortiguar el traslado del alza internacional del crudo, el Gobierno y las petroleras avanzaron en distintas medidas destinadas a moderar las subas. Según cálculos de Adcap Grupo Financiero, la brecha entre la paridad de importación y el precio en surtidor ronda el 20%. Aunque todavía existe retraso, esa diferencia comenzó a reducirse en las últimas semanas del conflicto.
“Durante 2025 empezó a bajar el crudo y en la última parte del año el combustible local quedó por encima del import parity. Esto le dio bastante aire a la suba de combustibles en las primeras semanas del conflicto en Irán", explicó Matías Cattaruzzi, Senior Equity Analyst de Adcap.
Antes del inicio de la guerra en Medio Oriente, el barril internacional cotizaba cerca de US$72. Un mes después del estallido, el 2 de abril se ubicaba en torno a US$107, lo que representa un incremento de 48,6% desde fines de febrero. En lo que va del año, el Brent acumula un alza del 75,4%, tras haber cerrado 2025 en US$61,27.