A la misma hora, decenas de seguidores de esperaban la llegada del artista puertorriqueño y al ver al "Cholo" Simeone tan en su papel de gente importante entre cámaras y micrófonos corrieron confundidos hacia el argentino. "No es él, debe ser un futbolista uruguayo", le dijo una joven a un amigo seguidor de Ricky.
En la ciudad donde el escritor Gabriel García Márquez escribió "Cien años de Soledad", su mejor novela, la llegada de Simeone pareció más una historia de las del realismo mágico del colombiano que una nota previa a un partido de fútbol.
El retraso del vuelo llegado de San Francisco, donde el Atlético venció al San José Earthquakes, fue la primera señal de una cobertura anormal que siguió con rumores sobre cambios del lugar por donde llegaría el equipo español.
Los periodistas se fueron y regresaron varias veces de la puerta buena a la equivocada y si pudieron dar con el entrenador, no fue por astucia, sino porque Edgar Chain, un abogado que llevaba cuatro horas de espera de que Simeone le firmara una camiseta, descubrió al técnico a la entrada de un baño y dio la voz de alarma.
Se espera que Simeone saque su lado más humano en una conferencia de prensa. Como suelen hacer los entrenadores extranjeros en México, quizás agradezca jugar en el Azteca donde se hicieron campeones mundiales Pelé y Maradona y jure buscar la victoria ante América.
Fuente: EFE