Fue la tercera ganadora nacional del reality de Endemol y su dramática historia de vida le valió amantes y detractores. Por esos años, la morocha logró comprarse un departamento en el exclusivo barrio de Belgrano para instalarse junto a su hijo Leonel, de por entonces seis años.Pero la exposición duró poco y, pese a que durante unos meses vivió un apasionado romance con el hermano de Susana Giménez, Patricio, la morocha nunca logró instalarse en los medios.Su última aparición fue polémica y tuvo como protagonista a Yanina Latorre. En 2013, a diez años de su victoria televisiva, la morocha asistió al programa BDV y se cruzó con la mujer de Diego Latorre. En esa oportunidad, la botinera cuestionó el tratamiento de su pasado: “Me molesta que los medios le hagan notas a prostitutas”. Las chispas derivaron en pelea y Latorre abandonó el estudio quebrada en llanto.“Tomaste a mal una frase mía y te pusiste agresiva. No vine a que me agredan. Ella (por Viviana) tiene un complejo. Yo soy contadora pública, licenciada en administración de empresas. Sos una resentida, una pobre chica y no te da la cabeza. ¡Andá a ch… pi…!”, disparó Latorre. “Hace 15 años que no lo hago”, le contestó Colmenero. Lejos de las cámaras y sin un trabajo estable, la plata del premio se le acabó y no pudo pagar las expensas. De nuevo en la casa de su madre, Colmenero comenzó escribir cuentos cortos (prometió que al alcanzar los cien intentará publicar un libro) y a estudiar astrología. Hasta hace poco atendía a sus clientes en barcitos.Su vida dio otro giro en febrero de este año, seis meses después de haber dado a luz a su segundo hijo, Ciro. Habilidosa con las manos, Viviana comenzó a diseñar bijouterie y armó su propia línea llamada “Joyas en un mundo de fantasía”.Además de vender sus collares, aros y pulseras por mail y en Facebook, Viviana se instala en la vereda de Cabildo (casi esquina Juramento) y los expone frente a una galería.