Una señora de Santiago del Estero venía de la calle, cansada y con muy poca paciencia. El hijo no deja de grabarla, pese a que la mujer lo retaba.

Una señora de Santiago del Estero venía de la calle, cansada y con muy poca paciencia. El hijo no deja de grabarla, pese a que la mujer lo retaba.