"Hasta los 17 o 18 no me podía sacar la remera en una playa porque tenía marcas en la espalda. Muchas veces fue con cinturón. Por eso no uso cinturón", dijo con mucha valentía."De chico, a la noche me sangraba la nariz, desconozco por qué. Ahora me dejó de sangrar. Se me fue de un día para el otro y no tuve explicación", detalló Alé."Solamente el último año me animé a decirle que a mí nadie me iba a pegar. Ya era un límite. Se fue y en ese momento sentí un alivio. No me gustaba cómo era su proceder con mi vieja tampoco. Si él estuviera vivo le hubiera recriminado mucho tiempo su forma", recordó Alé.