Más tarde, dijo que “las cosas se toman con una gravedad que es preocupante porque eso genera distancias entre gente que tiene muchísimo en común”.“Es una pena porque ya sabemos qué pasa cuando los pueblos, las familias y los seres se distancian y se pelean por boludeces. Aunque esto no sea una boludez, sí es una boludez tomarlo así”, analizó.Y añadió: “Hay que aprovechar las diferencias para discutir de un modo que nos enriquezca a todos porque así como están siendo manejadas es como si fueran las rencillas entre barras bravas del fútbol, y eso me parece un enorme empobrecimiento”. “Yo siento que con chicanas, con insultos y con prepotencia se empobrecen las dos partes”, concluyó.