Las manchas solares son zonas del Sol donde el campo magnético es particularmente fuerte. Cuando estas áreas se vuelven inestables, pueden generar llamaradas solares y tormentas geomagnéticas que afectan las comunicaciones, los satélites y las redes eléctricas en la Tierra.
En el caso de AR 4079, su tamaño descomunal la convierte en una fuente potencial de fenómenos solares extremos. Además, presenta una configuración magnética beta-gamma-delta, una de las más complejas y propensas a generar erupciones solares de alta intensidad.
Hasta ahora, AR 4079 ha emitido llamaradas de clase M, una categoría de erupciones solares de intensidad media en la escala de rayos X. Sin embargo, los astrónomos advierten que existe la posibilidad de que evolucione hacia una llamarada más potente, capaz de producir una eyección de masa coronal (CME), un fenómeno que podría tener efectos directos sobre nuestro planeta.
Frente a este escenario, los observatorios solares y las agencias espaciales mantienen una observación constante de AR 4079. Aunque aún no se ha producido un evento de gran magnitud, la comunidad científica se mantiene en alerta ante cualquier posible cambio en la actividad solar.